YOGA

YOGA
Nadie gustará de que sean engreído y egoísta. Incluso cónyuge e hijos, aunque exteriormente aparenten respetarles, no estarán felices con ustedes, si son ustedes personas arrogantes. No sólo eso: en tanto ustedes estén llenos de ego, es altamente improbable que sean realmente felices.

Raja Yoga - Practica de la Meditación - Swami Vivekananda

Capitulo 8 - Practica de la Meditación 



Daremos unas cuantas reglas cuya observancia guiará el ejercitante en la práctica de la meditación. De pie, con el cuerpo erguido, fíjese la vista en la punta de la nariz.


Dice el Bhagavad Gita:

"Dedíquese el yogui a la Yoga y more en escondido paraje, con cuerpo y mente subyugados, libre de esperanza y deseo."

"En lugar incontaminado establezca su firme asiento, ni muy alto ni muy bajo, aderezado con hierba kusha, tapizada con una tela y una piel negra de antílope. "

"Allí, firme en su asiento, con la, mente concentrada en un mismo punto de conversión, con el pensamiento subyugado y restrictas las funciones de los sentidos, practique la Yoga para purificar su ser . "

"Con pecho, cuello y cabeza erguidos, firmemente inmóvil, mirando de hito en hito el extremo de la nariz sin divertir la vista a lado alguno, sereno y libre de temor todo su ser, constante en el voto del brahmachari, disciplinada la mente y pensando en Mí, permanezca armonizado en la aspiración a Mí."


Raja Yoga - Swami Vivekananda
Raja Yoga - Swami Vivekananda 


 De estos pasajes se infiere que la posición también puede ser sedente, pero siempre con pecho, cuello y cabeza erguidas y mirando fijamente la punta de la nariz. Esta fijeza de la vista tiene por finalidad el dominio de los dos nervios ópticos que favorecen el dominio de la voluntad.

 Imaginemos en el chacra coronario de la cabeza un loto de ocho pétalos cada uno de los cuales simbolice un poder del yogui y cuyo tallo denote el conocimiento, y los estambres y pistilos la renunciación. Si el yogui renuncia a los poderes psíquicos alcanzará la salvación; pero si por desgracia los empleara en provecho propio dejaría de ser yogui. En el interior del loto imaginemos al Ser radiante, omnipotente, inefable, intangible, cuyo nombre es AUM, rodeado de efulgente luz. Medítese.

 Otra especie de meditación consiste en fijar la mente en el chacra o centro vital del corazón, donde arde una llama, símbolo de nuestra alma. Imaginemos que en el interior de esta llama mora Dios, alma de nuestra alma. Medítese. Diferentes y armónicas vibraciones mentales levantan la castidad, la compasión, la misericordia, la veracidad, el perdón de las ofensas, aun de las recibidas de nuestros mayores enemigos, y la fe en Dios. 

 Nadie debe desalentarse si todavía no es perfecto en estas virtudes, pues si en su ejercicio persevera las dominará. El Señor concederá todo cuanto le pida quien en Él se haya refugiado y que renuncie a todo afecto, que no sienta temor ni cólera y con el corazón limpio y puro se dirija al Señor. Adorad al Señor por medio del conocimiento, del amor o de la renunciación.

Dice el Bhagavad Gita:

"Quien no malquiere a ser alguno, el amable y compasivo, libre de afectos y egoísmo, ecuánime en la dicha y en la pena, indulgente, siempre gozoso, en armonía con su regulado Yo, de voluntad resuelta, con mente y discernimiento posados en Mí ¡oh, devoto mío! él es a quien yo amo. "

"Quien no conturba al mundo ni el mundo le conturba, que está libre de las inquietudes del goce, del temor :y de la cólera, él es a quien yo amo. "

"El que nada desea, el que sin pasión, sereno, experimentado y puro renuncia a toda empresa, él ¡oh, devoto mío! es a quien yo amo."

"El que ni ama ni aborrece ni se aflige ni desea y con plena devoción renuncia al bien y al mal, él es a quien yo amo. "

"Quien inalterable se mantiene ante el amigo y ante el enemigo, en la fama y en la ignominia, en el calor y en el frío, en la dicha y en la pena, libre de afectos, que por igual recibe la alabanza y el vituperio, silencioso, del todo satisfecho con lo que le sucede, sin hogar propio, de mente firme y plena devoción, él es a quien yo amo. "

"Mas, en verdad, aquellos devotos llenos de fe para quienes Yo soy el Supremo Objeto y participan de esta vivificadora Sabiduría que aquí te revelé, ellos son a quienes predilectamente amo."



Raja Yoga - Swami Vivekananda
Raja Yoga - Swami Vivekananda 


El divino sabio Narada pasaba un día por un bosque y vió un hombre sentado en actitud meditabunda, en cuyo rededor habían levantado un montículo las hormigas blancas.

El hombre le preguntó a Narada :

- ¿A dónde vas?
- Al cielo.
- Pues dile a Dios que cuándo tendrá misericordia de mí, y alcanzaré la liberación.
Más adelante de su camino encontró Narada a otro hombre que brincaba, cantaba y bailaba como si estuviese muy alegre, quien también le preguntó:
- ¿A dónde vas?
- Al cielo.

- Pues pregunta cuándo alcanzaré la liberación.
Prosiguió Narada su camino, y al cabo de mucho tiempo volvió a pasar otra vez por el mismo bosque.
El hombre de las hormigas blancas, le preguntó:
- ¿Cumpliste mi encargo?
- Sí.

- ¿Y qué te dijo Dios?
- Que alcanzarás la liberación después que hayas pasado por otras cuatro vidas terrenas.
El hombre aquel prorrumpió en amargo llanto, diciendo:
- He meditado hasta el punto de que las hormigas blancas han tenido tiempo de levantar un montículo en mi derredor y aun he de esperar cuatro vidas más.
El otro hombre le preguntó asimismo a Narada:
- ¿Cumpliste mi encargo?
- Sí.

- ¿Y qué te ha dicho Dios?
- ¿Ves este tamarindo? Pues has de nacer tantas veces como hojas tiene su follaje, y entonces alcanzarás la liberación.

El hombre alegróse en extremo, y bailando de contento exclamó:

- ¡Qué dicha! ¡Alcanzar la liberación tan pronto!
Pero en aquel punto resonó una voz que decía :
- ¡Hijo mío! Liberado estás desde este momento.

Tal fue el premio de su perseverancia final. Estaba dispuesto a seguir esforzándose todas aquellas futuras vidas sin desalentarse ni abatirse, mientras que el otro asceta se quejaba de que fuese demasiado largo el corto plazo de cuatro vidas. Únicamente la perseverancia en la práctica de la Yoga Raja puede dar provechosos resultados.


Raja Yoga - Swami Vivekananda
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 Aquí te dejo uno vídeo que me gusto mucho y lo quiero compartir con vos es una Descripción de la visión que tuvo Sri Ramakrishna en la que se ve a sí mismo como un niño luminoso y ve a Swami Vivekananda como un sabio inmerso en meditación, en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos espero que te guste. Namaste! 







Fuente: Video www.youtube.com   
Fuente:  Swami Vivekananda/ es.wikipedia.org

Raja Yoga - Síntesis de la Raja - Swami Vivekananda

Capitulo 7 - Síntesis de la Yoga Raja



 El fuego de la Yoga Raja consume la pecaminosa naturaleza inferior del ser humano. Cuando queda purificado el conocimiento, se alcanza directamente el nirvana. El conocimiento auxiliador del yogui proviene de la práctica de la Yoga. 

 El Señor se complace en quien en sí combina la Yoga y el conocimiento. Manifiestan su esencial divinidad los que frecuente o constantemente practican la Yoga Superior. Porque la Yoga tiene dos aspectos: el inferior y el superior . El aspecto inferior, llamado en sánscrito abháva, consiste en que el ejercitante se considera desprovisto de toda cualidad, como inexistente en el mundo de las relaciones, llamado también mundo objetivo. 

 El aspecto superior, llamado en sánscrito mahayaga, consiste en que el ejercitante se considera libre de toda impureza, feliz y en unión con Dios. Por medio de ambas yogas alcanza el yogui el conocimiento de sí mismo.

Raja Yoga - Swami Vivekananda
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Los grados o trechos del sendero de la Yoga Raja son:

1) Yama.
2) Niyama.
3) Asana.
4) Prânâyâma.
5) Pratyâhâra.
6) Dhâranâ.
7) Dhyâna.
8) Samâdhi.

Estos ocho grados, trechos o etapas equivalen en lengua vulgar a las siguientes explicaciones :

1) No injuriar ni dañar a nadie; veracidad; no codiciar; castidad; y rehusar toda dádiva.
2) Rectitud, compasión, contento, fe, caridad, estudio y sumisión a la voluntad divina.
3) Ejercicios físicos.
4) Ejercicios respiratorios.
5) Concentración mental en un punto externo.
6) Concentración interna.
7) Meditación.
8) Éxtasis o estado de superconciencia.

 No hay virtud superior ni mayor felicidad que las resultantes de no dañar ni ofender a ningún ser viviente de pensamiento, palabra y obra. La veracidad es el fundamento de todas las cosas, y nos facilita llevar a cabo nuestra labor. 

 No hemos de codiciar los bienes ajenos; y por tanto, el ejercitante de la Yoga Raja no ha de apoderarse de lo que no es suyo por la astucia en el hurto ni por la violencia en el robo. Ha de ser casto en pensamiento, palabra y obra, en todas las circunstancias y vicisitudes de su vida.

 Tampoco ha de recibir dádivas de nadie aunque se halle en la indigencia, pues al aceptar algo de otro se subordina en dependencia y esclavitud respecto del donador.

 El estudio consiste en la consciente recitación de los mantras o himnos védicos, que intensifican la materia sátvica del cuerpo. Los mantras pueden recitarse verbalmente, semiverbalmente y mentalmente.

Raja Yoga - Swami Vivekananda
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 La recitación verbal consiste en pronunciar las palabras en voz alta con sonidos articulados. La semiverbal consiste en la articulación insonora de las palabras, de modo que se mueven los labios, pero no se oye lo que se recita, por muy cerca que se esté del recitante. 

 La mental consiste en pensar en las palabras del mantra y pronunciarlas internamente sin que las articulen los órganos bucales ni se emita sonido vocal. La recitación mental es la de mayor eficacia. Dicen los sabios que hay dos clases de purificación : la del cuerpo o externa y la de la mente o interna.

 La purificación externa consiste en la limpieza y aseo del cuerpo por medio de las abluciones, baños, duchas e irrigaciones. La purificación interna consiste en desechar de la mente los malos y siniestros pensamientos y del ánimo las emociones concupiscentes y pasionales. La purificación interna es preferible; pero ambas son indispensables para el yogui.

La sumisión a la voluntad divina se manifiesta, por medio de la alabanza, del
pensamiento u oración mental y de la desinteresada devoción.

 En cuanto al ejercicio físico se contrae respecto a la Yoga Raja a la postura o actitud del cuerpo, que puede ser la que por lo cómoda mejor convenga al ejercitante, sin otras condiciones que mantener pecho, cuello y cabeza erguidos en línea recta.

 Los ejercicios respiratorios se resumen en la prânâyâma, que significa dominio, restricción y regulación del aliento respiratorio.

La prânâyâma consta de tres actos o tiempos:

1) Inspiración profunda y prolongada.
2) Retención del aliento.
3) Espiración prolongada de modo que se expela la mayor cantidad del desecho respiratorio (anhídrido carbónico y vapor de agua) pero no aire viciado como suele creerse.

 El primer tiempo o inspiración se llama en sánscrito puraka.
El segundo tiempo o retención del aliento se llama kumbhaka.
El tercer tiempo o espiración se llama rechaka.

 La inspiración se ha de hacer alternativamente por una sola fosa nasal, tapando la otra con el dedo pulgar. En el pranayama inferior varias veces repetido sobreviene la transpiración o sudor del cuerpo.

 La espiración se hace por la fosa nasal por la que no se haya hecho la inspiración. Cuando el aliento se retiene durante doce segundos, el prânâyâma es inferior. Cuando se retiene veinticuatro segundos es intermedio o mediano. Cuando se retiene durante treinta y seis segundos es el superior.

 En el prânâyâma intermedio se estremece temblorosamente el cuerpo. En el prânâyâma superior sobreviene la levitación del cuerpo y un sentimiento o influjo de intensa felicidad.

 Al practicar el prânâyâma se puede recitar mentalmente por tres veces el mantra llamado Gayatri, que dice así: "Meditemos en la gloria del Ser que produjo el universo. Que ilumine nuestra mente." Al principio y al fin del mantra se pronuncia con toda reverencia la sagrada palabra AUM.

 La pratyahara o concentración mental en un punto u objeto externo requiere el dominio de los órganos de los sentidos, de suerte que sujetos a la voluntad se retraigan de los objetos exteriores, y permitan la concentración mental.

 La concentración interna o dharana consiste en fijar la mente en el chacra o centro vital cardíaco, llamado también el "loto del corazón", así como igualmente puede fijarse en el chacra coronario o centro vital, situado en lo alto de la cabeza.

 Una vez fija la mente en uno de estos chacras, sobreviene la meditación o dhyana, que consiste en que se levantan unas vibraciones u oleadas mentales cuya gradual intensidad prevalece contra toda otra especie de vibraciones. El éxtasis o estado de superconciencia, llamado en sánscrito samadhi, sobreviene cuando la mente vibra de por sí, prescindiendo de todo punto de apoyo, y sólo se fija en el objeto de pensamiento.

 La concentración interna o dharana requiere que la mente se fije por lo menos durante doce segundos en el centro o chacra escogido. Doce dháranas constituyen una dhyana o meditación; y doce dhyanas o meditaciones continuadas producirán el éxtasis o samadhi.


Raja Yoga - Swami Vivekananda
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La Yoga Raja no puede ni debe practicarse en los siguientes lugares:

1) Donde haya fuego, agua o el suelo cubierto de hojarasca.
2) En donde abunden los hormigueros.
3) Donde haya animales salvajes.
4) En las encrucijadas de los caminos.
5) En parajes de mucho bullicio, frecuentados por gentes maleantes.
6) En sitios donde haya suciedad.

 Tampoco debe practicarse la Yoga Raja cuando el cuerpo esté fatigado o el ánimo abatido.

 Conviene escoger un paraje apartado del tránsito de las gentes, donde nadie venga a perturbarnos o bien un aposento retirado de la propia casa. Antes de comenzar el ejercicio se dirige una salutación a los antiguos yoguis, otra al propio instructor y por último se levanta el corazón a Dios.


   Aqui te dejo uno vídeo de Swami Vivekananda un Documental sobre la Historia de su vida
en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos espero que te guste. Namaste! 








Fuente: Video www.youtube.com   
Fuente:  Swami Vivekananda/ es.wikipedia.org

Raja Yoga - Meditación y Éxtasis - Swami Vivekananda

Capitulo 6 - Meditación y Éxtasis



 Todo conocimiento racional se refiere a la conciencia vigílica, es decir, que tenemos conciencia o conocimiento de la existencia de las cosas que sensoria mente percibimos. Pero al propio tiempo no somos conscientes de los órganos internos de nuestro cuerpo, es decir, no los percibimos por los sentidos ordinarios, aunque nadie sería capaz denegar su existencia, como nadie niega la de Londres, Nueva York o Tokio aunque jamás haya estado en estas capitales.

 Comemos consciente mente los manjares, pero la asimilación de la substancia nutritiva es de todo punto inconsciente, pues aunque los experimentos fisiológicos la hayan comprobado indubitable mente, nadie nota ni puede notar el momento en que se efectúa la asimilación en su organismo; y sin embargo, sabemos que es obra nuestra, si bien inconsciente y en modo alguno obra ajena, pues todas las acciones reflejas pueden transmutarse en voluntarias. 

 El corazón late sin que en su movimiento intervenga la voluntad; pero por medio de la perseverante práctica podrá el ejercitante dominar los latidos de su corazón, apremiando o retardando su ritmo y aun amortiguándolo en grado cercano a la suspensión. Casi todos los órganos del cuerpo pueden someterse al imperio de la voluntad, lo cual demuestra que también es el individuo quien ejecuta las funciones reflejas, aunque las ejecuta sin darse cuenta.

 Así vemos que la mente humana opera en dos distintos planos: en el de la conciencia vigílica, en el que toda acción va acompañada del sentimiento de egoencia, y en el de la inconsciencia, en el que el sentimiento de egoencia no acompaña a las acciones. Sin embargo, hay todavía un plano superior al de la inconsciencia y de la conciencia vigílica, en el que también puede operar la mente más allá de la conciencia vigílica, así como la inconsciencia está por debajo de la conciencia vigílica. En el plano superconsciente tampoco acompaña a la percepción el sentimiento de egoencia que sólo interviene en el plano de la conciencia vigílica. Cuando la mente se eleva al plano de la superconciencia se halla en estado de éxtasis o samadhi.


Swami Vivekananda
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 Pero ¿cómo conoceremos si un individuo está en samadhi, pues bien pudiera estar en un nivel inferior al de la conciencia vigílica y abatirse en vez de enaltecerse? En ambos casos la percepción no va acompañada de egoencia; pero por los resultados de la operación sabremos si ascendió o descendió respecto del plano de la conciencia vigílica.

 Cuando el individuo duerme profundamente entra en el plano inferior al de la conciencia vigílica. Respira, se mueve el cuerpo sin que le acompañe el sentimiento de egoencia, y al despertar del sueño es el mismo hombre que antes de dormir, y nada ha ganado en conocimiento durante el sueño; pero cuando el individuo entra en samadhi, al salir de él posee conocimientos que no tenía al entrar. Del estado subconsciente sale el individuo tal como se sumió en él, y del estado superconsciente o extático sale convertido en un sabio, un santo, un profeta, con todo su carácter cambiado. 

 Si los efectos son diferentes, también han de serlo las causas; y como quiera que la  iluminación recibida en estado de samadhi es superior a todo cuanto puede proporcionar el razonamiento en la conciencia vigílica o el instinto en la subconsciencia, de aquí que al estado de samadhi se le llame también de éxtasis o superconciencia.

 Muy limitado es el campo de la razón y de las conscientes operaciones de la mente. No puede dilatarse. Todo intento para dilatarlo es vano; y no obstante, allende este campo están las cosas más queridas de la humanidad, las respuestas referentes a la existencia de Dios, a la inmortalidad del alma y a las condiciones y circunstancias de la vida futura. La razón no puede dar estas respuestas, pues dice que no acierta a afirmar ni a negar. 

 Queda perpleja ante los argumentos favorables y los contrarios. Pero, sin respuestas categóricas a estas preguntas la vida no tendría natural finalidad. Todo cuanto hay de moral, noble, grande y elevado en esta vida, está sujeto a las respuestas provenientes de más allá de la conciencia vigílica. Por lo tanto, es importantísimo que recibamos respuesta a dichas preguntas. Si la vida fuese una breve comedia y el universo una fortuita combinación de átomos ¿por qué habríamos de beneficiar al prójimo? ¿De qué servirían la misericordia, la justicia y la caridad ?

 Lo mejor fuera entonces que cada cual se las agenciase como pudiese a expensas de los débiles. Si no hay esperanza en una vida mejor, ¿por qué he de amar al prójimo y no explotarle ? Si todo acaba con la muerte y no hay liberación de las penas del mundo, vale más evitarlas y pasar esta vida lo mejor que se pueda sin preocuparse de los demás.

 Afirman hoy algunos filósofos que el utilitarismo es el fundamento de la moral, y consiste según ellos este fundamento en procurar la mayor felicidad imaginable al mayor número de seres humanos que sea posible. Pero, ¿por qué lo hemos de procurar así? ¿Por qué no he de procurar la mayor infelicidad para el mayor número si de este modo obtengo el máximo provecho? ¿Cómo responderán los utilitaristas a esta pregunta? ¿Cómo distinguir la justicia de la iniquidad?

 Si el individuo se siente movido por el deseo de bienestar y lo satisface sin conocer nada más allá de esta vida, ¿por qué ha de compadecerse de los demás? ¿De dónde vienen todas esas verdades referentes a la moralidad, a la existencia de Dios, al amor y simpatía, a la bondad y al inegoísmo? Toda la moral, toda recta acción, todo noble pensamiento dimanan del inegoísmo y esta sola palabra resume el concepto de la vida humana.

 ¿Por qué hemos de ser inegoístas? ¿Dónde está la necesidad o la fuerza que me obligue a ser inegoísta? Podrán decir los utilitaristas que su doctrina es racional, pero si no demuestran la razón de la utilidad les responderé que es muy irracional. Que me demuestren por qué no he de ser egoísta. Que me digan dónde está la utilidad que puede reportarme ser inegoísta. Mi utilidad es precisamente ser egoísta si la utilidad consiste en el máximo de bienestar.

 El utilitarista no puede responder satisfactoriamente a estas objeciones.La respuesta está en que este mundo es tan sólo una gota de un infinito océano, un eslabón de una cadena sin fin. ¿Dónde adquirieron la idea del inegoísmo los que la enseñaron y predicaron a la humanidad? Sabemos que no es intuitiva, porque los animales en quienes predomina el instinto no conocen el inegoísmo.Tampoco pudo provenir del raciocinio porque la razón nada tiene que ver con el inegoísmo. ¿De dónde provino?


Swami Vivekananda
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 La historia nos enseña que cuantos instructores religiosos ha habido en el mundo, declararon que adquirieron las verdades que enseñaban en los planos superiores al de la conciencia vigílica, y que las recibieron por conducto de un ángel, de un deva o que las oyeron en sueños; pero ninguno dice que las adquiriera a fuerza de argumentar. Sobre este punto enseña la ciencia de la Yoga que los instructores aprendieron las verdades espirituales sin valerse del raciocinio, pero que no las recibieron por mediación de ángeles o devas ni mensajero alguno sino que brotaron de su interior.

 Enseñan los yoguis que la mente puede actuar en un plano superior al de la conciencia vigílica, en el plano superconsciente, y que cuando la mente alcanza este nivel actualiza el hombre trascendentales conocimientos metafísicos. A veces puede un individuo transportarse sin darse cuenta al estado extático y entonces le parece que lo ha transportado una fuerza superior, y así se explica que una inspiración o conocimiento trascendental puede ser el mismo en diferentes países, pero en un país parecerá haberlo comunicado un ángel, en otro un deva y en otro el mismo Dios. 

 Esto significa que la mente actualiza el conocimiento ya latente en su propia naturaleza y que esta actualización del conocimiento se ha interpretado según las creencias del individuo que lo manifestó. Afirman los yoguis que es muy peligroso transportarse por accidente al estado extático o de superconciencia, pues arriesga perturbar el cerebro, y se ha observado que todos cuantos sin darse cuenta se colocaron en estado de éxtasis, al recobrar la conciencia vigílica mezclaron no pocas supersticiones con el conocimiento adquirido y tomaron por realidad las alucinaciones.

 Mahoma aseguraba que el arcángel Gabriel se le había aparecido en la cueva donde se entregaba a la oración, y que a lomos del celeste caballo Harak le había llevado a visitar los cielos. En esta simbólica forma de expresión se oculta algo de verdad, y lo mismo se observa al leer el Corán, que contiene admirables verdades mezcladas con groseras supersticiones. Esto se explica porque Mahoma alcanzó fortuitamente el estado extático, sin previa disciplina y desconocía la razón de lo que estaba haciendo. 

 Así por una parte hizo un gran bien a la humanidad aboliendo la idolatría y por otra le causó graves daños con su implacable fanatismo. No obstante, al leer las vidas de instructores como Mahoma, nos convencemos de que estaban inspirados, pues siempre que un profeta se coloca en éxtasis por elevación de su naturaleza emocional, no solamente vuelve a la conciencia vigílica con alguna verdad sino también con alguna superstición que perjudica a las gentes tanto como las pueden favorecer las enseñanzas.

 Para encontrar la causa de las incongruencias de la vida humana hemos de trascender la razón, pero científicamente, lentamente, por regular práctica, desechando toda superstición. Hemos de estudiar el estado de superconciencia como cualquier otro objeto de conocimiento. En la razón hemos de apoyarnos y a la razón hemos de seguir mientras con acierto nos guíe, y cuando ya no pueda guiarnos más allá, nos mostrará el camino del superior plano de conciencia.

 Cuando alguien diga que está inspirado y hable contrariamente a la razón, no hemos de darle crédito, porque los estados subconsciente, consciente y superconsciente pertenecen todos a una misma mente. No tiene el hombre tres mentes sino tres estados de una sola mente, y de inferior a superior se van transmutando estos estados uno en otro. El instinto se transmuta en razón y la razón en intuición o conocimiento superconsciente, por lo que no pueden contradecirse uno a otro. La verdadera inspiración nunca contradice a la razón. Por el contrario, la corrobora y completa.

 Las diferentes etapas de la Yoga Raja propenden a conducirnos científicamente al estado de superconciencia, de éxtasis o samadhi. Por otra parte, se ha de tener en cuenta que la inspiración es tan peculiar de cada ser humano como lo fue de los antiguos profetas, que eran tan hombres como nosotros; pero eran perfectos yoguis que lograron elevarse al nivel de la superconciencia, y también podemos todos elevarnos al mismo nivel, pues desde el momento en que un hombre alcanza el estado superconsciente, prueba es ello de que todo ser humano tiene la posibilidad de alcanzarlo.

 La experiencia es nuestro mejor maestro, y aunque razonemos y argumentemos toda la vida, no nos será posible percibir la verdad hasta personalmente experimentarla. No es posible que la sola lectura y estudio de la patología y clínica quirúrgicas conviertan al estudiante en hábil cirujano ni tampoco se satisface el deseo de visitar un país mirándolo en el mapa. Horrible blasfemia es decir que todo el conocimiento que el hombre puede tener de Dios está comprendido en talo cual libro.

 ¿Cómo se atreven los hombres a decir que Dios es infinito, y al propio tiempo
comprimirlo bajo las tapas de un libro? Millares de gentes murieron en el tormento y en las hogueras por no creer en todo lo que dicen las Escrituras sagradas de las religiones, porque no veían encerrado todo el conocimiento de Dios en las páginas de un libro por sagrado que se le considerase. Por supuesto que ya no se quema ni se mata a nadie por cuestiones religiosas, pero todavía están muchísimas gentes esclavizadas a la letra de los libros sagrados sin escudriñar su espíritu.

 Para llegar al estado de superconciencia de una manera normal, es preciso pasar por las descritas etapas de la Yoga Raja. A la concentración ha de seguir la meditación. Cuando la mente está acostumbrada a mantenerse fija en un solo punto interno o externo, tiene la facultad de pensar sin interrupción en el objeto en que se fija; y cuando este continuo pensamiento se aplica al significado interno del objeto, prescindiendo de su percepción externa, se llama samadhi o superconciencia. 

 El conjunto de los tres estados de dharana, dhyana y samadhi constituyen lo que se denomina en sánscrito samyama, o sea cuando la mente se concentra en un objeto y es capaz de mantenerse así concentrada durante largo rato y escudriñar el interno significado del objeto en que se mantiene concentrada, prescindiendo de su externa percepción. Este meditativo estado es el superior a que puede llegar el hombre en la vida. Mientras haya deseo no es posible la verdadera felicidad, pues sólo el examen contemplativo del objeto allega felicidad.

 El animal tiene su felicidad en los sentidos. El hombre ordinario en el intelecto. El hombre perfecto en la contemplación espiritual. Para quien nada desea, y contempla como testigo el mundo exterior, los múltiples cambios de la naturaleza son un hermoso y sublime panorama. 

 Estas ideas se han de comprender en dhyana o me.ditación. Al oír un sonido tenemos ante todo la vibración acústica. Después el nervio del oído la conduce al centro cerebral, de donde pasa a la mente y de ella a la percepción del ego, quien reacciona y reconoce el objeto puesto en vibración. Estas fases del fenómeno auditivo se llaman : sonido (sabda), significado (artha) y conocimiento (jnana). En tecnicismo fisiológico se llaman: vibración, transmisión nerviosa y reacción mental. Pero las tres fases del fenómeno se identifican tan por completo que no es posible percibirlas por separado.

 Pero cuando ya del todo disciplinada tiene la mente la facultad de percepción sutil puede aplicarse a la meditación, empezando por objetos densos y siguiendo por los sutiles hasta meditar sin necesidad de objeto material. Dicho de otro modo, la mente debe ocuparse primero en percibir las externas causas de las sensaciones, después los movimientos internos y por último su propia reacción. 

 Cuando la mente logre percibir las externas causas de las sensaciones, tendrá la facultad de percibir las formas sutiles que no puede percibir con los sentidos físicos. Cuando haya percibido los movimientos internos, podrá gobernar las ondas mentales, propias y ajenas, antes de que se transmuten en energía física; y cuando la mente sea capaz de percibir la reacción mental tendrá el yogui el conocimiento do todas las cosas, porque habrá descubierto la esencial naturaleza de su mente que estará entonces bajo su dominio.


Swami Vivekananda
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 De muchos poderes psíquicos dispondrá a la sazón el yogui, pero si emplea cualquiera de ellos con fines egoístas o siniestros se cerrará el camino de ulterior adelanto. En cambio, si no hace mal uso de sus facultades taumatúrgicas, logrará suprimir toda agitación tumultuosa, en el océano de su mente, y en su tranquila superficie se reflejará su alma. 

 Entonces se conocerá el yogui a sí mismo, se conocerá tal como es y como ha sido siempre. Cada una de las etapas que conducen al estado superconsciente se ha de practicar con rigurosa exactitud para obtener el anhelado fin, en que cese toda aflicción y el alma quede por siempre liberada de la esclavitud de la materia. Todo ser viviente ha de alcanzar el estado de samadhi al término del presente ciclo de evolución.



 Aqui te dejo uno vídeo "Raya Yoga" de Swami Vivekananda en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos espero que te guste. Namaste! 





Fuente: Video www.youtube.com  
Fuente:  Swami Vivekananda/ es.wikipedia.org

Raja Yoga - Concentración y Meditación - Swami Vivekananda

Capitulo 5 - Concentración y Meditación 


 Ya sabemos cómo se efectúa la percepción por medio de los instrumentos externos, los órganos internos, el cerebro y la mente. Del contacto de un objeto del mundo exterior con estos elementos, resulta la percepción. Sin embargo, muy difícil es que la mente permanezca fija largo rato en determinado objeto. 

 En todo el mundo se les dice a los niños que sean buenos, que no mientan ni hurten; pero nadie les enseña cómo pueden ellos mismos determinarse a ser buenos, a no hurtar ni mentir. Las palabras no les auxiliarán. No les enseñamos cómo no hurtar. Sólo les decimos que no han de hurtar. Les amonestamos para que no sean ladrones, sin decirles por qué no han de ser ladrones. Tan sólo auxiliamos al educando cuando le enseñamos a regir y dominar su mente. 

 Todas las acciones, tanto internas como externas, se efectúan cuando la mente se identifica con los órganos de acción. De una manera consciente o inconsciente la mente se identifica con los centros de sensación y he aquí por qué se cometen tantos errores de que se libraría el hombre si lograra dominar su mente, pues en este caso la mente sólo se identificaría con los centros de sensación cuando la voluntad, guiada por el raciocinio, la rigiera.

Swami Vivekananda
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 Esto es de todo punto posible, pues vemos que los terapeutas de la llamada ciencia cristiana sugieren a los enfermos la idea de que nieguen rotundamente la existencia del dolor y del mal, y aunque sus creencias son vagas y empíricas tienen mucho en el fondo de las características de la Yoga, ya que al lograr que el enfermo cure de la enfermedad sin más que negarla y ponerse en actitud mental de no sufrirla, se valen para ello inconscientemente del pratyâhâra y abstraen la mente del enfermo de los centros de sensación.

 De análoga manera proceden los hipnotizadores, que por medio de la sugestión excitan en el sujeto una especie de temporáneo pratyâhâra; pero la sugestión hipnótica sólo puede influir en las mentes flacas, y esta sugestión no tiene efecto hasta que el operador, mediante la fijeza de la mirada o cualquier otro artificio, ha colocado la mente del sujeto en morbosa y pasiva condición.

 Tanto las sugestiones del científico cristiano como las del hipnotizador son reprensibles, porque si bien de momento logran aparente éxito, acaban por producir funestos efectos, a causa de que no por la propia voluntad del sujeto se gobiernan los centros sensorios, sino atontando la mente del sujeto y entregándola como juguete a una voluntad ajena. Es como si en vez de detener con vigoroso empuje de las riendas la impetuosa carrera de un tiro de caballos, descargara otra mano sobre la cabeza de los brutos tremendos golpes hasta dejarlos turulatos.

 En dichos procesos, el sujeto pierde cada vez que se le sugestiona parte de su ya escasa energía mental, de suerte que en vez de vigorizar la mente, la debilita todavía más hasta convertirla en una masa informe con riesgo de locura. Todo empeño de regir la mente por medio de una voluntad ajena a la del sujeto, produce al fin y al cabo desastrosos efectos.

 La finalidad de las vidas terrenas por que pasa cada alma es precisamente la liberación de estas vidas, el dominio absoluto del cuerpo y de la mente, la soberanía de la naturaleza externa e interna. Toda influencia de una voluntad externa retrasa y entorpece el logro de esta finalidad, en cualquier aspecto que se ejerza dicha influencia, ya por directo gobierno de los órganos sensorios, ya forzando este gobierno por medio de una morbosa condición.

 De esta manera, lo único que se consigue es remachar un nuevo eslabón en la cadena de pasados errores y supersticiones. Por lo tanto, quien se proponga practicar la Yoga Raja, ha de ir con mucho cuidado en este punto, y no someterse jamás a una voluntad ajena, pues sin advertirlo labraría con ello su propia ruina.

Swami Vivekananda
Swami Vivekananda

 Cierto es que algunos sugestionadores benefician temporáneamente al sujeto y logran dar nueva y mejor dirección a sus inclinaciones; pero al propio tiempo perjudican a la mayoría de los sujetos al colocarlos en la morbosa condición que les anula la voluntad. Por lo tanto, es un elemento nocivo para la humanidad, aunque de su morbosa influencia no se dé cuenta, todo aquel que exige de las gentes una fe ciega en cuanto les dice y pretende someterlos a su criterio y voluntad.

 Así, pues, cada cual ha de disciplinar su mente para dominarla y valerse de ella como de instrumento para regir y gobernar sus órganos sensorios. Recuerde que mientras no se debiliten su mente y cuerpo ninguna voluntad ajena podrá captar la suya. Apártese de quien pretenda hacerle creer ciegamente en una cosa, pues aunque a los dogmatizadores les parezca que han recibido de Dios el poder de transmutar el corazón humano, están sembrando las semillas de futura destrucción.

 La pratyâhâra o concentración interna consiste en la facultad de apartar la mente de los centros de sensación, de modo que el mundo exterior no exista para el ego, y también en la de aplicar la mente con propósito deliberado a un centro de sensación, para observar, examinar y analizar un objeto externo que de por sí no haya atraído a los sentidos, sino que los sentidos se apliquen al objeto por impulso de la libre voluntad del ego.

 Cuando de esto es capaz el hombre, puede decirse que es hombre de carácter firme, de mente disciplinada, de recia voluntad, y mientras de ello no sea capaz, se verá zarandeado por las circunstancias. Muy difícil es disciplinar la mente. Dice el Bhagavad Gita: "Sin duda, ¡oh armipotente!, que inquieta y rebelde al yugo es la mente; pero a subyugarla bastan el esfuerzo sostenido y la carencia de pasiones."

 Por su propia naturaleza es la mente inquieta, vacilante, errática y acrecienta su volubilidad el deseo. Así es que ante todo, para el ejercicio de la Yoga Raja, es necesario que se apacigüe y sosiegue la mente dejándola que vague a su antojo aunque sin estimular su inquietud, sino como si fuésemos testigos de su tumultuosa agitación, pues ya se calmará como se calma toda efervescencia.

 Desde luego que no se logrará en un día ni siquiera en un mes el sosiego de la mente; pero si el ejercitante persevera en dejar que la mente actúe por sí misma, observará que según transcurre el tiempo son menos agitados y tornátiles sus pensamientos hasta que llegue el día en que esté en calma chicha el un tiempo alborotado mar mental.

 Una vez se ha dominado la práctica de la concentración mental de modo que la mente guiada por la voluntad pueda abstraerse de los centros de sensación o aplicarse a uno de ellos según convenga al ego, se procede a la práctica de la dharana o meditación, que consiste en aplicar la mente a determinado objeto, el cual puede ser en la Yoga Raja una parte del cuerpo.

 Por ejemplo, se enfoca la mente en la mano, de modo que el ego no perciba otra cosa que la mano de su cuerpo físico, y asimismo puede fijarse en un punto del corazón. Sin embargo, es mucho más difícil concentrar la mente en un órgano interno como el corazón que- en uno externo como en la mano, y para facilitar la concentración de la mente en un órgano interno es preciso recabar el auxilio de la facultad imaginativa, o sea de la imaginación. Así podrá el ejercitante fijar la mente en el corazón, imaginando situado en esta víscera en loto de luminosos pétalos en los cuales enfoque la atención.

 De la propia suerte puede enfocarse en los demás chacras o centros vitales del cuerpo físico. El aspirante a yogui debe practicar aisladamente los ejercicios, pues la compañía de otras personas distrae la mente así como también la distrae la mucha conversación y el excesivo trabajo. Tal es la eficacia de la Yoga, que aun una mínima parte de su práctica beneficia al ejercitante, pues apacigua toda excitación nerviosa y capacita para ver con mayor claridad todas las cosas.

 Además, mejorará la salud corporal y dará más flexibilidad y vigor a la voz, cuyas modulaciones se corresponderán con la índole de los pensamientos expresados por las palabras. Quienes practiquen con mayor intensidad los ejercicios, notarán al cabo de algún tiempo como si oyeran un lejano repique de campanas o verán flotantes en la atmósfera puntos luminosos que se irán agrandando poco a poco. Son estas señales de adelanto en la Yoga.

 El ejercitante que se proponga perseverar en la práctica y no tomarla por malsana curiosidad o cosa de juego, habrá de someterse a un riguroso régimen dietético, que durante los primeros meses consistirá en leche y cereales. Según se vaya refinando el organismo, notará el ejercitante que lo desequilibra la más leve irregularidad o transgresión del régimen; pero en cuanto alcance el completo dominio de sí mismo podrá escoger a voluntad su sistema de alimentación.

 Cuando el ejercitante empieza a concentrarse, el contacto de un alfiler le parecerá como si un rayo le atravesara el cerebro, pues las percepciones son más agudas cuando se sutilizan los órganos de sensación. Por estas etapas hemos de pasar todos y quienes perseveren lograrán el éxito final. El ejercitante ha de rehuir toda discusión, todo cuanto arriesgue distraerle de su propósito, sin hablar a nadie de lo que hace ni de si adelanta o no en su camino.

 Refiere una fábula india que si llueve cuando la estrella Svâti está en su ascensión, y cae una gota de lluvia en el interior de una madreperla, la gota se convierte en perla. Añade la fábula que las madreperlas conocen esta circunstancia, de modo que cuando llueve en dichas condiciones, ascienden a la superficie del mar y abren la concha para recibir la gota de lluvia e inmediatamente de recibida cierran la concha y se hunden en el fondo del mar a esperar pacientemente que la gota se convierta en perla.

Swami Vivekananda
Swami Vivekananda

  Así ha de ser el aspirante a yogui. Primero escuchar, después comprender y por último cerrarse a toda influencia externa para que las enseñanzas recibidas se conviertan en su interior en la perla de la verdad. Muy peligroso es disipar nuestras energías en la veleidosa ocupación de aceptar tales o cuales ideas tan sólo por su novedad o porque están de moda entre los intelectuales, y desecharlas con la misma facilidad para aceptar otras que parezcan más nuevas.

 Es necesario ocuparse en una sola cosa y estudiarla y examinarla bajo todos sus aspectos sin desistir del examen antes de llegar a una definitiva conclusión. Sólo ve la luz quien persevera en buscarla y así dijo Cristo: "buscad, y hallaréis".

 Para lograr éxito es indispensable la perseverancia y la energía en la realización del deliberado propósito.



 Aqui te dejo uno vídeo que como parte de la celebración del Aniversario del nacimiento número 150 de Swami Vivekananda, Vivekananda Samiti, IIT Kanpur a organizado esta conferencias sobre "Individual y Social Awakening" en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos espero que te guste. Namaste! 






Fuente: Video www.youtube.com  
Fuente:  Swami Vivekananda/ es.wikipedia.org

Diabetes Salud y Alimentación - Sathya Sai Baba

Entrevista que Sai Baba concedió a Varios Doctores 



  Swami (mirando a N.R.): “¿Cuál es el tratamiento para la diabetes?”

 Respuesta N.R.: Primero la dieta, luego el ejercicio, luego el tratamiento con pastillas y finalmente insulina, Swami.

 Swami: “La insulina no es buena. Puede bajar el azúcar de la sangre rápidamente y entonces el paciente comenzará a sudar, la presión sanguínea disminuirá y puede entrar en coma. Lo mejor es evitar la insulina, las pastillas (vale) son correctas. ¿Qué causa la diabetes?”

 Respuesta: El páncreas, Swami.

 Swami: “El verdadero problema no es el páncreas. La mayoría de las veces es una dieta errónea y la falta de ejercicio. La gente del Sur de la India come demasiado arroz. La gente del norte come demasiado trigo (chapatis). Ambos - arroz y trigo - pueden incrementar el azúcar en la sangre rápidamente, después de media hora de haberlos consumido. Por eso, la gente del sur debería comer menos arroz, y los del norte menos trigo. Porque a la gente del sur no les gusta el trigo, deben comer chapatis. 

 Así, ellos no comerán demasiado arroz. En la misma forma, la gente del norte deben comer arroz. Así no van a comer demasiado, porque no les gusta mucho. Otra forma de evitar la diabetes es comer maíz y ragi (un tipo de cereal del Sur de la India), el azúcar en la sangre subirá lentamente, más o menos en dos a tres horas. Es más sano. Para los que consumen maíz y ragi la diabetes no es un problema. No se debería comer siguiendo los dictados de la lengua ya que ésta posee 48.000 sabores (papilas gustativas) diferentes. Usadas indebidamente pueden causaros anhelo de azúcar y llevaros a la diabetes.

 Los sentidos han de ser controlados por el bien de la salud. De forma similar los ojos han de usarse correctamente para el bien de la salud del cuerpo y de la mente. La luz del sol ilumina diferentes células de la retina de los ojos. Si los ojos no son controlados, de forma que solamente vean lo bueno, les crearán el deseo de ver cosas malas y redundará en una mala salud. De esa forma los sentidos tienen que ser controlados adecuadamente para gozar de una buena salud. Hay algunos casos de diabetes producidos por causas genéticas también.”


Sathya Sai Baba
Sathya Sai Baba


 N.R.: Así es Swami. Las últimas investigaciones confirman lo que dices. ¡Nada es desconocido para Swami!

 Swami: “¿Cómo está tu madre?”

 Respuesta: La diabetes está bien, pero tiene artritis.

 Swami: “¿Cuál es su nivel de azúcar?”

 Respuesta: Ella misma realiza el control del nivel de azúcar Swami.

 Swami: “¡Tu eres un doctor y no eres capaz de realizar los controles (chequeos) a tu propia madre! Hoy en día los doctores no tratan la diabetes adecuadamente. Lo mejor es el control de la dieta y el ejercicio. Los vegetales de frondosas hojas verdes, excepto la coliflor, son muy buenos, también el repollo es muy recomendable. Todas las frutas con semillas negras como; manzanas, peras, uvas, sandia, etc., son adecuadas, pero no la chirimoya que tiene demasiado azúcar. La papaya es muy buena. Todos los tubérculos, especialmente las patatas, deben evitarse.”

 Swami (mirando al hijo del Dr. Gadhia): “¿Qué estás haciendo?”

 Dr. Gadhia hijo: Investigando nuevos medicamentos para el tratamiento de la diabetes Swami.

 Swami: “Lo mejor es la dieta y el ejercicio. (mirando al Dr. Ravi) ¿Cuál es la causa de las enfermedades del corazón?”

 Dr. Ravi: Incremento del colesterol y de la presión sanguínea.

 Swami: “¡No!, es la prisa, la preocupación y los condimentos y grasas (curry). ¡La prisa causa preocupación y estrés! ¡No es bueno para el corazón! - ¡Miren a Swami, no tiene problemas de salud! Eviten mucho aceite (curry) en las comidas. Comiendo ajo cada día reducirán el nivel de colesterol. Las almendras crudas sin piel reducen también el colesterol. Pónganlas en remojo la noche anterior y cómanlas muy pronto en la mañana.”

 Dr. Venkat: ¿No es rajásico el ajo, Swami? ¿No es inadecuado para la espiritualidad?

 Swami: “Primero mantengan una buena salud física, después aumentarán las cualidades espirituales. Sin un cuerpo sano no pueden avanzar en el camino espiritual.”

 Un devoto: ¿Cómo controlar la presión sanguínea?

Swami: “Reduce la sal. Cuanto menos sal, mas óptima será la presión sanguínea, cuanto más aumenten la sal en la dieta más alta será la presión sanguínea. Si la presión sanguínea ya es baja, pueden incluir en la dieta un poco más de sal, hasta que llegue a un nivel normal.”

 Dr. Venkat: En estos días hay casos que frecuentemente se diagnostican como: “síndrome de fatiga crónico”. Los pacientes se quejan que no tienen energía para realizar nada. ¿Cuál es la causa Swami?

Sathya Sai Baba
Sathya Sai Baba

 Swami: “No es una enfermedad que no hay energía. Es que la energía es baja. Nadie puede vivir sin energía.”

 Dr. Venkat: ¿La causa es alguna bacteria o virus?

 Swami: “No, no hay ninguna causa. Se tiene poca energía porque la gente está desperdiciando mucha energía a través del mal y contaminados pensamientos y utilizan los sentidos de forma inapropiada e indiscriminada. De esa forma, su propia energía desemboca en esa fatiga crónica. Si reemplazan los pensamientos por buenos sentimientos, y dirigen sus sentidos hacia la Divinidad, pensando y oyendo lo bueno, viendo y haciendo el bien, recobrarán la energía perdida y pueden llegar a estar bien.”



  Aquí te dejo un vídeo de Sathya Sai Baba Gayatri Mantra. Bellisimo! en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos espero que te guste para un mayor crecimiento espiritual. Namaste!    






Fuente: Texto centrosaihispano.blogspot.com.ar 
Fuente: Video www.youtube.com 

Raja Yoga - Regulación Prana Psíquico - Swami Vivekananda

Capitulo 4 - Regulación  Prana Psíquico



 Ya vimos que el primer acto del ejercicio de prânâyâma es, según los yoguis, la regulación y gobierno del movimiento de los pulmones. Ahora conviene llegar a percibir los más delicados movimientos del cuerpo físico, pues como la mente está tan acostumbrada a fijarse en las cosas externas, se la ha de disciplinar para que perciba las internas.

 Las corrientes nerviosas circulan por todo el cuerpo llevando energía vital a todos los órganos, y sin embargo no las percibimos; pero los yoguis afirman que es posible llegar a percibirlas empezando por el dominio del movimiento de los pulmones.

Raja Yoga - Swami Vivekananda
Raja Yoga - Swami Vivekananda

Para practicar la prânâyâma en lo que tiene de ejercicio respiratorio, se han de observar las siguientes reglas:

 1) Sentarse de modo que el pecho, cuello y cabeza ,estén erguidos y en línea recta.

 2) Dominar los nervios de suerte que el ánimo esté tranquilo y la mente sosegada.

 3) Respirar rítmicamente, repitiendo mentalmente, después de cada respiración, la palabra sagrada AUM o cualquiera otra, que considere sagrada la religión a que pertenezca el ejercitante.

 4) Inspirar por la ventanilla izquierda de la nariz, teniendo tapada la derecha con el pulgar y la boca naturalmente cerrada, manteniendo al propio tiempo la mente fija en la corriente nerviosa que fluya por ida.

 5) Retener el aliento tanto como sea posible al principio, hasta llegar sucesivamente a retenerlo durante doce, veinticuatro y treinta y seis segundos.

 6) Espirar por la ventanilla derecha de la nariz, teniendo tapada la izquierda con el pulgar y la boca naturalmente cerrada, manteniendo la mente fija en la corriente nerviosa que fluye por pingala.

 Desde luego que la observancia de estas reglas no es simultánea ni siquiera sucesiva en un mismo ejercicio, pues cada una de ellas requiere el dominio de lo que pudiéramos llamar su mecanismo antes de practicar completamente el ejercicio. Por lo tanto, la práctica necesita ensayos, y el primero ha de ser el de la posición del cuerpo, que se ha de asumir sin violencia ni molestia como si fuera del todo habitual. 

 Si se encorvara el pecho, se encorvaría también la medula espinal y no podría la corriente pránica fluir libremente, con lo que la meditación sería de todo punto perjudicial. Se ha de tener muy en cuenta esta circunstancia.

 En cuanto a la segunda regla no conviene practicar el ejercicio cuando el ánimo esté malhumorado, la mente cavilosa, o haya excitación nerviosa por temor, ansiedad, recelo, sospecha, duda y demás emociones atribuladoras.

 La tercera regla se refiere a una práctica puramente preparatoria y predisponente al ejercicio, sobre todo en los principiantes, pues la manera de respirar que tienen la inmensa mayoría de las gentes es incompleta, irregular y no merece fisiológicamente el nombre de respiración.

Raja Yoga - Swami Vivekananda
Raja Yoga - Swami Vivekananda

 Por lo tanto, es necesario aprender a respirar rítmicamente en alternada inspiración profunda y espiración rápida, a fin de armonizar el organismo. Si la pronunciación mental de una palabra sagrada acompaña a los actos respiratorios, notará el ejercitante un bienestar, un descanso y sosiego mucho más intensos que los resultantes del sueño ordinario.

 La perseverante práctica de este ejercicio de respiración rítmica y profunda cambiará ventajosamente la expresión del rostro, pues desaparecerán las arrugas, las patas de gallo, las ojeras, la dureza de líneas, con resultados muchísimo más eficaces en el orden estético que los que pudieran obtenerse del más habilidoso masaje.

 Una vez acostumbrado el ejercitante a la respiración rítmica y profunda podrá emprender sin riesgo el ejercicio a que se refieren las reglas 4, 5 y 6, teniendo muy en cuenta que el pensamiento ha de acompañar indispensablemente a los movimientos y que el ejercicio sólo se ha de practicar cuatro veces por la mañana al levantarse y otras cuatro por la tarde al oscurecer, y siempre en un ambiente libre de malsanas emanaciones. Más adelante, cuando ya esté del todo adiestrado el ejercitante, podrá efectuar esta parte del ejercicio seis veces en vez de cuatro, pues no tropezará para ello con la menor dificultad.

 Lo importante es la práctica regular y metódica a horas fijas, porque si se practicara irregularmente produciría funestas consecuencias. En cambio, la práctica regular y moderada, con el propósito de dominar cuerpo y mente para que sean más eficaces instrumentos del ego, y no con el egoísta deseo de obtener poderes psíquicos para emplearlos en beneficio propio, estimulará notablemente el perfeccionamiento del individuo y sobre todo será un restaurador de los nervios incomparablemente más eficaz que cuantos específicos haya inventado la industria farmacopea.

 Cuando el ejercitante haya elevado su voluntad a un nivel suficiente para dominarse a sí mismo, cuando se haya liberado de todas sus limitaciones, entonces podrá despertar sin riesgo toda la energía kundalini y alcanzará la iluminación, el conocimiento intuitivo que no necesita libros, porque en su mente estará actualizado el infinito conocimiento, pues influida por la energía pránica actualizada en el chacra básico y ascendente por el sushumna hasta llegar al cerebro, órgano físico de la mente, se actualiza también la facultad de la intuición superior a la razón porque ve la verdad sin necesidad de argumentarla.

 Dicen los yoguis que de todas las modalidades de energía que actúan en el cuerpo humano, la más intensa y eficaz es la que tiene por centro el cerebro. A esta energía le llaman ojas y de su cantidad depende la mayor o menor inteligencia, talento, prestigio y espiritualidad del individuo. 

 Es posible que haya quienes a pesar de su galana elocuencia y de sus brillantes imágenes retóricas no emocionen al auditorio, mientras que otros en lenguaje llano y sencillo sin afeites retóricos logran impresionar profundamente y convencer y persuadir a los oyentes. 

 Sin embargo, todo individuo posee mayor o menor cantidad de ojas almacenada en el cerebro, y todas las modalidades de energía psíquica actuantes en el organismo humano se revuelven finalmente en la superior modalidad de ojas.

 Así afirman los yoguis que la modalidad sexual de energía, o sea la energía que preside las funciones de reproducción, puede transmutarse en energía mental, en ojas, y por esto se ha considerado siempre la castidad una virtud absolutamente indispensable para el adelanto espiritual y el logro del superior conocimiento. 

Raja Yoga - Swami Vivekananda
Raja Yoga - Swami Vivekananda

 Sin embargo, no se ha de confundir la castidad con la continencia absoluta que fisiológicamente es imposible, pues la naturaleza derrama la sobrante energía sexual. La castidad puede ser también conyugal, y lo importante es no ceder a la concupiscencia por afán del deleite. 

 No cabe duda de que la persona lujuriosa y sensual, en cuanto cede a los engañosos halagos de la concupiscencia, nota que se debilita mentalmente y pierde vigor moral. Así es indispensable ser casto en pensamiento, palabra y obra para que la Yoga Raja aproveche al ejercitante, pues fuera gravísimo peligro para el lujurioso.


 Aqui te dejo uno vídeo de Swami Vivekananda una película sobre sí mismo en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos espero que te sirva para un mayor crecimiento espiritual. Namaste!  




Raja Yoga - Introducción - Swami Vivekananda

INTRODUCCIÓN



 Todos nuestros conocimientos se basan en la experiencia. El conocimiento inferencial con sus dos métodos inductivo y deductivo tiene por base la experiencia.

 En las ciencias exactas hallamos la verdad basada en axiomas y postulados que confirma la experiencia de cada ser humano. El cientista no nos dice que creamos en tal o cual cosa, sino que de sus observaciones y experiencias ha obtenido resultados, y razonando sobre ellos nos invita a creer en sus conclusiones porque están en armonía con las experiencias de la humanidad.

 En toda ciencia positiva hay una base común a toda la humanidad, de modo que podemos conocer si son verdaderas o erróneas las inferidas conclusiones. Ahora bien: ¿tiene también la religión una base común a toda la humanidad? Cabe  responder a la par afirmativa y negativamente.

 La religión, según se enseña en el mundo entero, se basa en la creencia y en la fe, y en  la mayor parte de los casos consiste en un conjunto de teorías, de lo que provienen las  discrepancias entre unas y otras religiones.  Un hombre afirma que un Ser omnipotente gobierna desde más allá de las nubes, el universo entero, y me exige que así lo crea porque él lo afirma.

 De la propia suerte, yo puedo tener diferentes ideas y decirles a los demás que las crean, y si me preguntan por qué he de creerlas, no sabré qué responder.

 De aquí que la religión y la filosofía estén miradas de soslayo por muchas gentes para quienes la religión es un atadijo de teorías sin fundamento comprobable, pues cada secta expone la que se le antoja.

 Sin embargo, la religión tiene una base de creencia universal que preside a las diversas teorías y está apoyada por la experiencia de la humanidad. En primer lugar, si analizamos las diversas religiones del mundo, veremos que pueden clasificarse en dos grandes grupos: las que tienen y las que carecen de sagradas escrituras.

Las que poseen Escrituras o libros sagrados son las más potentes y cuentan con mayor número de fieles. Las que carecen de libros sagrados cuentan con relativamente escaso número de adherentes y muchas de ellas se han extinguido.

 Sin embargo, en todas encontramos la común opinión de que las doctrinas que enseñan son el resultado de las experiencias de determinado personaje. El cristiano cree que Cristo es la encarnación de Dios, y cree en un solo Dios, en el alma y en la vida futura; y si le preguntamos por qué lo cree así, dirá que porque lo enseñó Cristo.

 Pero si vamos a la fuente originaria del cristianismo, veremos que está basado en la experiencia, pues Cristo dijo que veía a Dios, y los discípulos dijeron que percibían a Dios. Análogamente, el budismo es el resultado de las experiencias de Buda, quien reconoció ciertas verdades y las predicó a las gentes. También vemos en el hinduísmo que los sabios, los videntes, llamados en sánscrito rishis experimentaron ciertas verdades y las predicaron o expusieron públicamente.


Raja Yoga - Swami Vivekananda
Raja Yoga - Swami Vivekananda 
 Así resulta que todas las religiones del mundo se han fundado en la directa experiencia personal, en la base de todo conocimiento humano. Los instructores vieron a Dios, vieron sus propias almas, conocieron su porvenir, la eternidad de su ser, y lo que vieron predicaron.

 Sin embargo, los escépticos dicen que en nuestro tiempo no son posibles tales experiencias, pues únicamente fueron capaces de ellas los instructores que fundaron las respectivas religiones. Añaden que ya no hay ni nadie tiene semejantes experiencias; pero contra esta negativa se levanta la consideración de que toda experiencia humana, en cualquier rama de conocimiento, si ha sido posible millares de veces antes de una época dada, habrá de ser posible también durante dicha época y posteriormente, es decir, en todo tiempo, pues según las leyes de la Naturaleza lo que una vez sucede puede repetirse.

 Por lo tanto, los instructores de la ciencia de la Yoga afirman que la religión no sólo está basada en la experiencia sino que nadie puede ser genuinamente religioso hasta que recibe las mismas experiencias fundamentales de la religión y percibe directamente las verdades espirituales.

 Yoga es la ciencia que enseña a percibirlas, y de nada sirve hablar de religión mientras no se perciban.

 ¿Por qué hay tantas enemistades y luchas en el nombre de Dios? Se ha derramado más sangre en el nombre de Dios que por cualquiera otra causa, porque las gentes nunca recurrieron al manantial de la religión, y se contentaron con asentir mentalmente a las prácticas religiosas de sus padres, imitándolas por rutinaria costumbre y pretendieron que todos hiciesen lo mismo.

 ¿Con qué razón ni derecho puede decir un hombre que tiene alma y que hay Dios si directamente no los ha percibido? Si hay Dios hemos de verle; si hay alma debemos percibirla, pues de lo contrario, mejor será la incredulidad. Vale más declararse francamente ateo, que disfrazarse con hipócrita máscara de religión.

 Hoy día tenemos por una parte los escépticos, para quienes todo cuanto a la religión y a la filosofía se refiere son vanas especulaciones metafísicas; y por otra parte los creyentes rutinarios, a quienes la religión y la filosofía les parecen 'castillos en el aire, pero muy valiosos para beneficiar a las gentes, que si creen en Dios serán buenas por esperanza de premio o no serán malas por temor de castigo. 

 No vituperamos a quienes mantienen semejantes ideas, pues se limitan a enseñar la creencia en una perpetua e insubstancial jerigonza, a vivir de puras palabras. Pero no es posible vivir de palabras, porque la naturaleza humana necesita conocer la verdad y prácticamente experimentarla.

 Dicen los Vedas, que todo lo oscuro se ilumina y todo lo torcido se endereza cuando el hombre reconoce y practica la verdad y la experimenta en su interior.

 Reza el texto:
"¡ Oh !, vosotros, hijos de la mortalidad, y también los que moráis en la superior esfera, sabed que para librarse de esta oscuridad no hay otro remedio que percibir al Ser que trasciende las tinieblas."

 La ciencia de la Yoga Raja expone un método práctico de alcanzar esta verdad. Toda ciencia tiene su peculiar método de investigación. Quien quiera estudiar astronomía, no aprenderá jamás esta ciencia si se contrae a nombrarla. Lo mismo sucede con la química y demás ciencias. Se ha de seguir un método apropiado para dominarlas. El químico en el laboratorio, mezcla, combina, descompone y somete a experimentación diversas substancias, y de sus observaciones y experimentos obtiene el conocimiento de la química. Para ser astrónomo es preciso ir a un observatorio y manejar el telescopio para estudiar los astros.

 Cada ciencia ha de tener sus peculiares métodos. Millares de sermones no harán a nadie sinceramente religioso. Ha de practicar el método peculiar de la ciencia de la religión. Este método es la Yoga Raja.

 Hay verdades comunes a todos los sabios de todos los países y de todas las épocas, verdades enunciadas por hombres puros e inegoístas cuyo único motivo era el deseo de beneficiar al mundo. Todos afirmaron que habían percibido algo superior a lo que está al alcance de los sentidos físicos y nos invitaban a comprobarlo, empleando para ello el método a propósito; y si así no percibimos la superior verdad, tendremos derecho a negarla; pero sin haber empleado el método señalado por los instructores, no procederemos cuerdamente si negamos la veracidad de sus afirmaciones.

 Así es que debemos actuar fielmente de conformidad con los métodos prescritos y nos iluminará la luz. Para adquirir conocimientos nos valemos de generalizaciones basadas en la observación. Primero observamos los hechos, después generalizamos e inferimos conclusiones o principios. El conocimiento de la mente, de la íntima naturaleza del hombre, del pensamiento, no se puede adquirir hasta observar los fenómenos que ocurren en nuestro interior.

 Es relativamente fácil observar los fenómenos del mundo externo, pues se han inventado al efecto muchos instrumentos, pero no disponemos de instrumento material alguno para observar el mundo interno; y sin embargo, no hay más remedio que observar lo para verdaderamente conocerlo.

 Sin el debido análisis, no fuera posible ciencia alguna, pues quedara en vana teoría, y por esto desde siempre han discutido entre sí los psicólogos, excepto quienes encontraron medios de observación.

 La ciencia de la Yoga Raja se propone en primer término proporcionarnos el medio de observar el mundo interno. El instrumento es la mente. La facultad de atención, acertadamente guiada y dirigida hacia el mundo interno, analizará la mente y descubrirá su actuación, porque las facultades mentales en su ordinario estado son como dispersos rayos de sol, mientras que cuando se concentran nos iluminan.

 Tal es nuestro único medio de conocimiento, y todos lo empleamos tanto para conocer el mundo externo como el interno; pero el psicólogo ha de observar el mundo interno con tanta escrupulosidad como el investigador científico observa el mundo externo, lo cual requiere prolongada práctica.

 Desde la niñez estamos acostumbrados a fijar la atención en las cosas externas y nunca en las internas, por lo que se nos atrofia o poco menos la facultad do observar el mundo interno. Ardua y difícil tarea es apartar la mente de todas las cosas exteriores e introvertirla de modo que concentre todas sus facultades en sí misma para conocer analíticamente su naturaleza; pero no hay otro medio de llegar al conocimiento de sí mismo.

 ¿De qué sirve este conocimiento? En primer lugar no hay mayor recompensa del esfuerzo mental que el conocimiento de sí mismo, y en segundo lugar es sumamente provechoso este conocimiento porque nos libra de toda aflicción. Cuando por introversión se encuentra el hombre cara a cara, por decirlo así, con algo Indestructible, esencialmente eterno, puro y perfecto, ya no puede ser infeliz ni miserable.

 Toda aflicción proviene del temor y de la imposibilidad de satisfacer los deseos; pero cuando el hombre reconoce que en realidad es inmortal, ya no teme a la muerte; cuando reconoce que es esencialmente perfecto, desecha y repudia todo vano deseo, y por tanto queda libre de aflicción, y aun en esta misma vida terrena goza de completa paz.


Raja Yoga - Swami Vivekananda
Raja Yoga - Swami Vivekananda 
 El único método de adquirir este conocimiento es la concentración.

 El químico en el laboratorio enfoca todas las energías de su mente en un sólo punto, en las substancias que analiza, y así descubre sus secretos. Cuanto más intensamente se concentren las facultades mentales en el objeto de estudio, mayormente lo conoceremos. Todos los conocimientos que hoy posee el hombre los adquirió por concentración de las facultades de la mente. La naturaleza está dispuesta a revelarnos sus secretos con tal que acertemos a preguntárselos, y la eficacia de la pregunta estriba en la concentración.

 El poder de la mente humana es indefinido, y se acrecienta proporcionalmente a la intensidad de la concentración. Es muy fácil concentrar la mente en un objeto externo, pues está acostumbrada a dirigirse al exterior; pero no es tan fácil concentrarla sobre sí misma para observar el mundo interno en los puntos relativos a la religión, la psicología o la metafísica, cuando el sujeto se identifica con el objeto. El sujeto es el Yo que por medio de la mente se examina a sí mismo y el objeto es el mismo Yo.

 Tiene la mente una facultad llamada reflexión, entre cuyas características se cuenta la manifestada en el fenómeno psicológico de que cuando hablamos con alguien, parece como si al propio, tiempo fuéramos locutor y oyente de lo que decimos. Pensamos y actuamos en determinado sentido, y al propio tiempo que actores somos testigos de nuestra obra.

 Se han de concentrar en sí misma, esto es, en el Yo, las facultades de la mente, y así como los lugares oscuros revelan sus secretos, ante los penetrantes rayos del sol, así la fuente concentrada penetrará sus más íntimos secretos. De esta suerte llegaremos al fundamento de creencia, a la verdadera y genuina religión, y percibiremos por nosotros mismos si tenemos alma, si la vida es temporánea o eterna, si hay o no Dios.

 Todas estas cosas se nos revelarán, y esto es lo que se propone enseñar la Yoga Raja, y la finalidad de sus enseñanzas es el modo de concentrar la mente para descubrir la intimidad de nuestro ser, y generalizar después lo descubierto e inferir de ello acertadas conclusiones.

 Por lo tanto, la Yoga Raja no le pregunta a nadie si es deísta o ateo, cristiano o judío, budista o induísta, musulmán o jaíno. Le basta y sobra con que sea un ser humano, pues todos sin distinción de creencias tenemos el derecho y la posibilidad de escrutar en nuestro interior las verdades cuya razón no hallamos en el mundo exterior.

 Así vemos que para estudiar y practicar la Yoga Raja no se necesita determinada creencia religiosa, pues cada cual ha de hallar por sí mismo la verdad en que fundamente su creencia. La verdad no necesita puntales que la sostengan. Lo que observamos en conciencia vigílica no necesita otra prueba que su directa percepción.

 El estudio de la Yoga Raja requiere largo tiempo y constante práctica, de la que parte es física, pero la mayor y más importante es mental.

 Sabido es que la mente y el cuerpo están en intima relación, en incesante interdependencia, de modo que reaccionan una en otro, y si el cuerpo enferma repercute su estado morboso en la mente, mientras que si el cuerpo está sano también lo está la mente.

 Cuando el individuo se encoleriza se perturba la mente, y cuando se perturba la mente  repercute la turbación en el cuerpo. Así nos lo enseña la experiencia de la vida.

 En la mayoría de la humanidad, la mente está subordinada al cuerpo, porque todavía es escaso su desarrollo, y las masas gregarias no aventajan en muchos grados a los animales, y no es muy superior su poder de dominarse. Así es que para alcanzar el dominio de cuerpo y mente, debemos primero dominar el cuerpo y después proceder al de la mente para gobernarla y regirla a voluntad y concentrar sus facultades donde nos convenga.

 Según la Yoga Raja, el mundo externo es la densa concreción del mundo mental. Lo sutil es siempre causa de lo denso. Así el mundo externo es el efecto y el mundo interno la causa. De la propia suerte las fuerzas operantes en el mundo externo son el aspecto grosero de las sutiles fuerzas del mundo interno. Quien logre descubrir y dominar las sutiles fuerzas interiores dominará también las fuerzas de la naturaleza externa.

 El yogui se propone nada menos que adquirir el dominio de la Naturaleza, trascender las que llamamos leyes naturales de modo que no le afecten y sea dueño de ambos mundos externo e interno.

 El adelanto de la civilización humana proviene precisamente del cada vez mayor dominio del hombre sobre la Naturaleza. Así como hay quienes prefieren dominar el mundo interno y otros el externo, esta preferencia se nota lo mismo que entre los individuos, entre las naciones, pues unos dicen que al dominar la naturaleza interna, lo dominamos todo; y otros, por el contrario, afirman que de todo nos da el dominio el de la naturaleza externa. En realidad, ambos tienen razón, porque en la Naturaleza no hay tal división de externa e interna. Son ficticias limitaciones que nunca existieron.

 Los externalistas y los internalistas se encontrarán en el mismo punto cuando alcancen el extremo límite de su conocimiento. De la propia suerte que el físico, cuando llega al extremo límite su conocimiento de los fenómenos físicos se encuentra con los metafísicos, así el metafísico, cuando apura toda su investigación encuentra que la mente y la materia son aspectos distintos de una sola Substancia.

 El fin y objeto de toda ciencia es hallar la Unidad de que por manifestación deriva la diversa multiplicidad.

 La Yoga Raja expone el método de estudiar la naturaleza interna y una vez dominada lo quedará también en consecuencia la naturaleza externa. Esta empresa es antiquísima, y aunque en India estuvo siempre el más poderoso baluarte de la Yoga Raja, también tuvo sus ejercitantes en otros países. En Occidente se le ha llamado misticismo a la Yoga Raja, y muchos de los que intentaron practicarla independientemente de los dogmatismos religiosos, murieron en la hoguera o en el tormento acusados de hechicería.

 Por diversas razones, la Yoga Raja cayó en India en manos de gentes inescrupulosas que corrompieron el noventa por ciento de su virtualidad y quisieron hacer un profundo secreto de lo restante.

 En tiempos modernos, muchos llamados instructores son peores que los falsos de la India, porque al menos éstos sabían algo de la Yoga Raja, mientras que aquéllos no saben ni media palabra. Todo cuanto se nos presenta como secreto y misterioso en la Yoga Raja debe desecharse resueltamente.

 La mejor guía de la vida es la fortaleza, y en religión, como en cualquier otro asunto, se ha de repudiar cuanto amenace debilitarnos, y los que trafican con el misterio corrompen la magna ciencia de la Yoga en todas sus genuinas modalidades.

 Desde la época en que se estableció el sistema de la Yoga, hace más de cuatro mil años, estuvo perfectamente delineado y enseñado en India. Es evidente que cuanto más moderno es el comentador, en mayores errores incurre, mientras que cuanto más antiguo, más razonable se muestra. La mayoría de los modernos tratadistas han hecho de la Yoga algo interior y secreto, en vez de iluminarla con las luces de la razón; y obraron de esta suerte con el propósito de monopolizar los poderes psíquicos.

 No he de revelar misterio alguno, sino tan sólo exponer cuanto sé y razonarlo según entienda; pero respecto de lo que no sé, me he de limitar a exponer lo que dicen los libros. Muy nocivo es creer ciegamente. Conviene hacer uso de la razón y del juicio y practicar el método para ver si son o no verdaderas las cosas que anuncia, exactamente lo mismo que se hace en el estudio de cualquiera otra ciencia, pues no hay misterio ni peligro en la práctica de la Yoga y se puede predicar y enseñar en la plaza pública ya la luz del día. Cualquier ntento de mixtificantes cosas acarrearía gravísimos peligros.

 Antes de entrar de lleno en el estudio de la Yoga Raja, conviene bosquejar la filosofía sankhya en que se funda la Yoga Raja. Según la filosofía sankhya, las impresiones de los objetos exteriores llegan por conducto de los órganos de sensación o sentidos corporales a los correspondientes centros del cerebro, de donde se transmiten a la mente y de ella a la facultad determinativa que las transmite a Purusha o sea el alma, el Yo, que percibe las impresiones, y da la correspondiente respuesta en forma de orden a los centros nerviosos para que procedan en consecuencia a la correspondiente acción u omisión.

 Para los sankhyas, todo el mundo externo y las envolturas, cuerpos o vehículos del hombre son materiales, y dan el nombre genérico de Prakriti a la materia o substancia de que están constituidos, pero hay diversos grados de densidad de esta materia, y la materia mental que constituye la mente es de grado muy sutil.

 Lo único inmaterial, según la filosofía sankhya, es el espíritu, a que llaman Purusha y hay tantos purushas como seres vivientes.

 Por lo tanto, entre la materia mental y la materia física sólo hay diferencia de grado de densidad. La mente es el instrumento por cuyo medio percibe purusha los objetos externos, y es veleidosa, inconstante y mudable; pero una vez disciplinada, puede concentrarse en uno o más sentidos o abstraerse de todos ellos.

Raja Yoga - Swami Vivekananda
Raja Yoga - Swami Vivekananda 
 Por ejemplo, quien presta profunda atención a las campanadas de un reloj de torre, no percibirá nada con la vista aunque tenga los ojos abiertos, porque la mente se concentra del todo en el oído. Pero la mente disciplinada puede concentrarse a un mismo tiempo en todos los órganos de sensación y tiene la reflexiva facultad de concentrarse en sí misma.

El yogui aspira a actualizar esta reflexiva facultad y a concentrar la mente en sí misma para conocer lo que ocurre en su interior. No hay en esto cuestión de creencia. Es el análisis que de sí mismos efectuaron los yoguis.

 Los modernos fisiólogos nos dicen que los ojos no son el órgano de la visión, sino que este órgano es un centro cerebral, y lo mismo dijeron siglos antes los filósofos sankhyas. Así coincide la fisiología moderna con la afirmación de la antigua filosofía. Más allá se extiende el campo de investigación de la Yoga Raja.

 El yogui se propone alcanzar este grado de percepción en que se da cuenta de los diversos estados o actitudes de la mente. Se ha de percibir el tránsito de la sensación, cómo la recibe la mente y la transmite a la facultad determinativa que a su vez la transfiere a purusha. Como todas las ciencias, la Yoga Raja requiere cierta preparación y tiene su peculiar método a que ha de sujetarse quien anhele comprenderla.

 Se necesita cierta disciplina en el régimen dietético, de modo que los alimentos favorezcan la pureza mental. En una colección zoológica vemos que los corpulentos elefantes están sosegados y son pacíficos, mientras que los leones, tigres y demás fieras están en continua agitación. La diferencia proviene de que el elefante es vegetariano y las fieras son carnívoras.

 La energía de nuestro cuerpo dimana de la transmutación de los manjares que nos sirven de alimento. El ayuno debilita las fuerzas físicas y al cabo de algunos días de ayuno se debilitan también las mentales, empezando por la memoria, hasta llegar a un punto en que el individuo es incapaz de pensar.

 Por lo tanto, al emprender la práctica de la Yoga Raja se ha de tener mucho cuidado con el régimen dietético; pero cuando ya esté algo adelantada la práctica, no se ha de ser tan escrupuloso en este respecto. Mientras crece la planta se la ha de cercar para resguardarla de posibles daños; pero cuando ya hecha árbol, se le quitan los rodrigones, porque es bastante fuerte para resistir todo ataque.

 El yogui ha de evitar los extremos de molicie y austeridad. No debe ayunar ni mortificar el cuerpo, pues según el Bhagavad Gita, tan incapaces de llegar a yoguis son los que en demasía comen, duermen y trabajan como los que en exceso ayunan, velan y vagan.

 El cuerpo, simbolizado en la carne por los moralistas occidentales, no es de por sí un enemigo del alma, sino su instrumento de manifestación en el mundo objetivo; y así no se le ha de torturar como el escultor no estropearía su cincel ni el escritor su pluma. Por el contrario, se le ha de dominar por la acción de la voluntad y no de la violencia.


 Aqui te dejo uno vídeo de Swami Vivekananda secreto de Concentración en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos espero que te sirva de algo para un mayor crecimiento espiritual. Namaste! 





Fuente: Video www.youtube.com  
Fuente:  Swami Vivekananda/ es.wikipedia.org