YOGA

YOGA
Nadie gustará de que sean engreído y egoísta. Incluso cónyuge e hijos, aunque exteriormente aparenten respetarles, no estarán felices con ustedes, si son ustedes personas arrogantes. No sólo eso: en tanto ustedes estén llenos de ego, es altamente improbable que sean realmente felices.

viernes, 30 de octubre de 2015

¿Hay vida después del sexo? - Osho

Amor, Libertad y Soledad. 


 A una determinada edad, el sexo se vuelve importante; no es que tú le des importancia, no es algo que tú provoques, es algo que ocurre. Hacia los catorce años, más o menos, de repente la energía está desbordada de sexo. Es como si se hubieran abierto las compuertas dentro de ti. Se han abierto fuentes sutiles de energía, que todavía no estaban abiertas,  y toda tu energía se vuelve sexual, impregnada de sexo. Todo acto está impregnado. Es algo que ocurre; tú no has hecho nada. Es algo natural.

 La trascendencia es también algo natural. Si se vive el sexo plenamente, sin ninguna idea de pecado, sin ninguna idea de librarse de él, entonces a los cuarenta y dos años —al igual que a los catorce años se abre el sexo  y toda la energía se vuelve sexual, a los cuarenta y dos años más o menos— esas compuertas se vuelven a cerrar. Esto es algo tan natural como el despertar sexual; empieza a desaparecer.

 El sexo es trascendido sin ningún esfuerzo de tu parte. Si haces algún esfuerzo será represivo porque no tiene que ver contigo. Es algo inherente a tu cuerpo, a tu biología. Tú has nacido como ser sexual; no hay nada de malo en ello. Es la única forma posible. Ser humano significa ser sexual. Cuando tú fuiste concebido, tu padre y tu madre no estaban rezando, no estaban escuchando el sermón de un sacerdote. 

 No estaban en la iglesia, estaban haciendo el amor; sus energías sexuales se estaban encontrando y fusionando en el otro. Fuiste concebido en ese momento; fuiste concebido en un profundo acto sexual. La primera célula fue una célula sexual y después de esa célula surgieron muchas otras células. Pero cada célula sigue siendo básicamente sexual. Todo tu cuerpo es sexual, está compuesto de células sexuales. Ahora hay millones.

 Ten esto muy presente: tú existes como ser sexual. Una vez que lo has aceptado, el conflicto que se ha creado a lo largo de los siglos desaparece. Una vez que aceptas esto profundamente, sin ninguna objeción, cuando consideras el sexo como algo natural, entonces lo vives. Tú no me preguntas cómo trascender el comer, tú no me preguntas cómo trascender el respirar, porque no hay ninguna religión que te enseñe a trascender la respiración, ésa es la causa. 

 De lo contrario, me preguntarías, «¿Cómo puedo  trascender la respiración? ¡Respira! Eres un animal que respira; también eres un animal sexual. Pero existe una diferencia. Los catorce primeros años de tu vida, son prácticamente no-sexuales, o como mucho, existe sólo un rudimentario juego sexual que no es realmente sexual, es sólo una preparación, un ensayo, eso es todo. A los catorce años, de repente, la energía está madura.


Amor, Libertad , Soledad. Osho
Amor, Libertad , Soledad. Osho 

 Mira...ha nacido un niño; inmediatamente, en tres segundos el niño tiene que respirar, de lo contrario, morirá. A partir de entonces, la respiración permanecerá toda su vida porque es algo que ha llegado en la primera etapa de la vida. No se puede trascender. Quizás antes de que te mueras, sólo tres segundos antes, se parará, pero no antes. Recuerda siempre: los dos extremos de la vida, el principio y el final, son exactamente iguales, simétricos. El niño nace, empieza a respirar a los tres segundos. Cuando el niño es mayor y se está muriendo, en el momento que deja de expirar, a los tres segundos se morirá.

 El sexo entra en acción en una etapa más tardía: durante catorce años el niño ha vivido sin sexo. Y si la sociedad no está muy reprimida y, por lo tanto, obsesionada con el sexo, un niño puede vivir completamente ajeno al hecho de que el sexo, o cualquier cosa parecida al sexo, existe. El niño puede permanecer totalmente inocente. La inocencia tampoco es posible porque le gente también está reprimida. Cuando aparece la represión, entonces, junto con ella, surge la obsesión.

 Así que los sacerdotes continúan reprimiendo; también hay anti-sacerdotes, Hugh Hefners y otros parecidos que siguen creando cada vez más pornografía. Así que, por un lado están los sacerdotes que se dedican a reprimir, y por el otro lado hay otras personas, los anti-sacerdotes, que se dedican a hacer de la sexualidad algo cada vez más fascinante. Ambos tipos coexisten, son las dos caras de la misma moneda. Sólo cuando desaparezcan las iglesias desaparecerán las revistas pornográficas, nunca antes. Son compañeras de trabajo. Parecen enemigas pero no te dejes engañar. Se critican entre sí pero ésa es de forma de que funcionen.

 Oí la historia de dos hombres que estaban sin trabajo, les habían despedido, así que decidieron crear un nuevo negocio muy sencillo. Empezaron a viajar, yendo de una ciudad a otra. Primero iría uno y por la noche, echaría alquitrán en las ventanas y en las puertas de las casas. Después de dos o tres días aparecería el otro para limpiar. Avisaría que limpiaba también el alquitrán y que limpiaba las ventanas. Mientras tanto, el otro se dedicaría a hacer su parte del negocio en la siguiente ciudad. De esta manera, empezaron a ganar mucho dinero.

 Esto es lo que ocurre entre la Iglesia y Hugh Hefners y otras personas que crean pornografía. Va todo unido; son socios de una misma trama. Cuando estás muy reprimido, empiezas a encontrar un interés perverso. El interés perverso es el problema, no el sexo.

 Así que no albergues ninguna idea contra el sexo en tu mente, de lo contrario nunca serás capaz de trascenderlo. La gente que trasciende el sexo es la gente que lo acepta de manera natural. Es algo difícil, ya lo sé, porque has nacido en una sociedad que es neurótica sobre el sexo. Ya sea de una manera o de otra pero la neurosis es la misma. Es muy difícil escapar de esa neurosis pero si estás un poco alerta, puedes escapar de ella. Por lo tanto, la verdadera cuestión no es cómo trascender el sexo sino cómo trascender esta ideología perversa de la sociedad: este miedo al sexo, esta represión del sexo, esta obsesión por el sexo.

 El sexo es maravilloso. El sexo es en sí mismo un fenómeno natural, rítmico. Tiene lugar cuando el niño está preparado para ser concebido, y es bueno que ocurra, de lo contrario no existiría la vida. La vida existe a través del sexo; el sexo es el medio. Si entiendes la vida, si amas la vida, sabrás que el sexo es algo sagrado, santo.  Entonces lo vives, entonces disfrutas de él, y desparecerá de forma tan natural como apareció. Más o menos a los cuarenta y dos años el sexo empieza a desaparecer de una forma tan natural como surgió. Pero no ocurre de esa manera.

 Te sorprenderá cuando digo hacia los cuarenta y dos años. Conoces personas que tienen setenta, ochenta y no lo han trascendido. Conoces «viejos verdes». Son víctimas de la sociedad. Dado que no pudieron ser naturales, es una resaca, porque los reprimieron en el momento en que debían haberse divertido y disfrutado. En aquellos momentos de disfrute no estaban totalmente inmersos. No fueron orgásmicos, fueron indiferentes.

 Siempre que eres indiferente ante algo, esto se demora mucho más. Si estás sentado en la mesa comiendo y comes con indiferencia,  te quedarás con hambre, entonces continuarás pensando en comida durante todo el día. Intenta ayunar y te darás cuenta: no harás otra cosa que pensar en comida. Sin embargo, si has comido bien, y cuando digo comer bien no me refiero únicamente a llenar el estómago. Esto no significa necesariamente que hayas comido bien; puede que te hayas llenado. Pero comer bien es un arte, no consiste simplemente en empacharse. El hecho de saborear la comida, de oler la comida, de tocar la comida, de masticar la comida, de digerir la comida y digerirla como algo divino, es todo un arte. Es algo divino; es un don de Dios.

 Los hindúes dicen, Anam Brahma, la comida es Dios. Así que, comes con profundo respeto y, cuando comes, te olvidas de todo, porque es una oración. Es una oración existencial. Estás comiendo a Dios, y Dios te va a dar alimento. Es un don que hay que aceptar con profundo amor y gratitud. Tú no atiborras tu cuerpo, porque atiborrar el cuerpo supone ir contra el cuerpo. Es todo lo contrario. Hay personas que están obsesionadas con hacer régimen y hay otras personas que están obsesionadas con atiborrarse de comida. Ambas se equivocan porque de las dos maneras el cuerpo pierde su equilibrio.

 La persona que realmente ama su cuerpo sólo come hasta el punto en el que el cuerpo se siente totalmente relajado, equilibrado, tranquilo; donde el cuerpo no se siente inclinado hacia la izquierda ni hacia la derecha sino sencillamente en el medio. Comprender el lenguaje del cuerpo constituye todo un arte, comprender el lenguaje de tu estómago, comprender lo que necesita, darle sólo lo que necesita y dárselo de una forma artística, de una forma estética.

 El animal come, el hombre come. Entonces, ¿qué diferencia hay? El hombre convierte el acto de comer en una verdadera experiencia estética. ¿Qué sentido tiene decorar la mesa en la que vas a cenar? ¿Qué sentido tiene encender unas velas en la mesa? ¿Qué sentido tiene poner varillas de incienso? ¿Qué sentido tiene llamar a los amigos e invitarles a que vengan? Hacer de ello un arte, no simplemente atracarse de comida. Sin embargo, estos sólo son los signos exteriores de este arte; los signos interiores consisten en entender el lenguaje del cuerpo, escucharlo, ser sensible a sus necesidades. Entonces comes, y durante el resto del día no te vuelves a acordar de la comida. Sólo cuando tu cuerpo vuelva a sentir hambre volverá el recuerdo. Es algo natural.


Amor, Libertad , Soledad. Osho
Amor, Libertad , Soledad. Osho 
  Ocurre lo mismo con el sexo. Si no tienes ninguna actitud contraria hacia él, lo tomas como un don divino, natural, lleno de gratitud. Lo disfrutas; con la oración lo disfrutas. El tantrismo dice que antes de hacer el amor con un hombre o con una mujer debes rezar porque va a ser un encuentro divino de energías. Dios te va a rodear; donde hay dos amantes, allí está Dios. Cada vez que las energías de dos amantes se están encontrando y fusionando, hay vida, vida plena; Dios te rodea. 

 Las iglesias están vacías; las habitaciones de los amantes están llenas de Dios. Si has saboreado el amor de la forma en que el tantrismo dice que hay que saborearlo, si has conocido el amor de la forma en que el tao dice que hay que conocerlo, entonces cuando tengas cuarenta y dos años, el sexo empezará  a desaparecer por sí mismo. Y te despedirás de él con profunda gratitud porque estás saciado. Ha sido maravilloso, ha sido una bendición; le dices adiós.

 Y los cuarenta y dos años son la edad de la meditación, la edad adecuada. Desaparece el sexo; ya no existe toda esa energía rebosante. Uno se vuelve más tranquilo. La pasión ha desaparecido, surge la compasión. Ya no hay más fiebre; uno no está interesado por el otro. Con la desaparición del sexo, el otro deja de ser el objetivo. Uno comienza a volverse hacia su propia fuente; comienza el viaje de regreso.

 El sexo se trasciende no como fruto de tu esfuerzo. Es algo que ocurre si has vivido plenamente. Así que yo te sugiero que abandones todas las «anti» actitudes, actitudes anti-vida y acepta los hechos: el sexo existe, así que, ¿quién eres tú para desecharlo? Es sólo tu ego. Recuerda: el sexo crea los más grandes problemas al ego.

 Así que hay dos tipos de personas: personas muy egoístas que siempre están en contra del sexo; personas humildes que nunca están en contra del sexo. Pero, ¿quién escucha a las personas humildes? De hecho, las personas humildes no se dedican a predicar, sólo las egoístas.

 ¿Por qué hay un conflicto entre el sexo y el ego? Porque el sexo es un asunto en tu vida en el que no puedes ser egoísta, en el cual la otra persona se vuelve más importante que tú. Tu mujer, tu hombre, se vuelve más importante que tú. En todos los demás asuntos tú sigues siendo el más importante. En una relación amorosa la otra persona se vuelve muy, muy importante, importantísimo. 

 Tú te conviertes en un satélite y la otra persona se convierte en el núcleo y lo mismo le ocurre a la otra persona: tú te conviertes en el núcleo y él se convierte en un satélite. Es una rendición recíproca. Ambos se rinden ante el dios del amor y ambos se vuelven humildes.

 El sexo es la única energía que te da indicios de que hay algo que no puedes controlar. Puedes controlar el dinero, puedes controlar la política, puedes controlar el mercado, puedes controlar el conocimiento, puedes controlar la ciencia, puedes controlar la moralidad. El sexo trae consigo un mundo totalmente diferente que no puedes controlar. Y el ego es el gran controlador. 

 Si puede controlar es feliz; si no puede controlar, es infeliz. De forma que ahí comienza un conflicto entre el ego y el sexo. Recuerda, es una batalla perdida. El ego no puede ganar porque el ego es superficial. El sexo está profundamente arraigado. El sexo es tu vida; el ego es sólo tu mente, tu cabeza. El sexo tiene raíces por todas partes dentro de ti; el ego sólo tiene raíces en tus ideas; es muy superficial, sólo está en tu cabeza.

 Así que, ¿quién va a intentar trascender el sexo? La cabeza intentará trascender el sexo. Si eres muy racional intentarás trascender el sexo porque el sexo te conduce a lo más hondo. No te deja que permanezcas en la cabeza. Todo lo demás lo puedes dirigir desde ahí; el sexo no lo puedes dirigir desde ahí. No puedes hacer el amor con la cabeza. Tienes que bajar, tienes que descender de las alturas, tienes que acercarte más a la tierra.

 El sexo humilla al ego, por eso las personas egoístas están siempre en contra del sexo. Siguen encontrando maneras de trascenderlo; no lo pueden trascender nunca. Como mucho, pueden convertirse en uno pervertidos. Todo su esfuerzo está condenado al fracaso desde el principio. Puedes fingir que has ganado la batalla frente al sexo, pero hay una corriente subterránea. Puedes racionalizar, puedes encontrar razones, puedes fingir, puedes crear una dura coraza alrededor de ti pero en lo más profundo la verdadera razón, la realidad, seguirá intacta. Y la causa real explotará; no puedes ocultarla, es imposible.

 Puedes intentar controlar el sexo pero seguirá circulando una corriente subterránea de sexualidad que se manifestará de distintas maneras. Surgirá una y otra vez de todas tus racionalizaciones.

 No te voy a aconsejar que hagas ningún esfuerzo por trascenderla. Lo que te sugiero es todo lo contrario: olvídate de trascenderla. Sumérgete en ella todo lo que puedas. Mientras haya energía, profundiza todo lo que puedas, ama todo lo que puedas y haz de todo ello un arte. No es algo que simplemente haya que hacer;  he aquí todo el significado de convertir el hecho de hacer el amor en un arte. 

 Hay aspectos sutiles que sólo la gente que se adentre con un gran sentido estético será capaz de conocer. De lo contrario, puedes hacer el amor durante toda tu vida y seguir insatisfecho porque desconoces que la satisfacción es algo estético. Es como una música sutil que surge en tu alma.

 Si a través del sexo entras en armonía, si a través del amor pierdes la tensión y te relajas, si el amor no consiste simplemente en un derroche de energía porque no sabes qué hacer con ella, si no es sólo un alivio sino una relajación, si te relajas con tu mujer y tu mujer se relaja contigo, si, por unos segundos o unas horas, te olvidas de quién eres y estás completamente perdido en el olvido, renacerás más puro, más inocente, más virgen. Y tendrás una clase diferente de ser, a gusto, centrado, arraigado.

 Si ocurre esto, un día te darás cuenta de que la corriente ha desaparecido y te ha enriquecido,  eres riquísimo. No sentirás que haya desaparecido. Lo agradecerás porque ahora se te abren mundos más ricos. Cuando el sexo te abandona se abren las puertas de la meditación. Cuando el sexo te abandona ya no intentas perderte en el otro. Te vuelves capaz de perderte en ti mismo. Surge otro tipo de orgasmo, el profundo orgasmo de ser con uno mismo. Sin embargo, esto surge sólo a través de ser con el otro.

 Uno crece, madura a través del otro; entonces llega un momento en el que puedes estar solo, inmensamente feliz. Ya no necesitas a la otra persona, ha desaparecido la necesidad pero has aprendido mucho de ella. El otro se convierte en un espejo. Tú no has roto el espejo; has aprendido mucho sobre ti mismo, ya no te hace falta mirar al espejo. Puedes cerrar los ojos y ver tu rostro. Pero no serías capaz de ver ese rostro si no hubiera existido un espejo al principio.

 Deja que tu mujer sea tu espejo, deja que tu hombre sea tu espejo. Contempla sus ojos y observa tu rostro, dirígete hacia ella para conocerte a ti mismo. Llegará un día en que no necesites el espejo. Sin embargo, no estarás en contra del espejo, le estarás muy agradecido. ¿Cómo vas a estar en contra de él? Estarás tan agradecido que ¿cómo vas a estar en contra de él? Entonces tendrá lugar la trascendencia.

 Trascendencia no significa represión. La trascendencia es un crecimiento natural; creces hacia arriba, vas más allá, al igual que una semilla rompe y un brote empieza a salir a la tierra. Cuando desaparece el sexo, la semilla desaparece. Con el sexo eras capaz de dar la vida a otra persona, a un niño. Cuando desaparece el sexo, toda la energía te empieza a dar a luz a ti mismo. Esto es lo que los hindúes han llamado dwija, el que ha nacido dos veces. Un nacimiento es el que te dieron tus padres, el otro nacimiento todavía está por venir. Te lo tienes que dar tú mismo. Tienes que ser tu padre y tu madre.


Amor, Libertad , Soledad. Osho
Amor, Libertad , Soledad. Osho 
 En ese momento, toda tu energía girará; se convertirá en un círculo interior. Ahora mismo será difícil para ti hacer un círculo interior. Será más fácil conectarla con otro polo —una mujer o un hombre— y de esa manera completar el círculo. Así puedes disfrutar las bendiciones del círculo. Pero poco a poco serás capaz de hacer el círculo interior tú sólo, porque también dentro de ti, tú eres hombre y mujer, mujer y hombre.

 No hay nadie que sea sólo un hombre, ni nadie que sea sólo una mujer, porque procedes de la comunión entre un hombre y una mujer. Los dos participaron; tu madre te dio algo, tu padre te dio algo. Ellos han contribuido en ti al cincuenta por ciento; ambos están ahí. Existe una posibilidad de que ambos se puedan encontrar dentro de ti; de nuevo tu padre y tu madre pueden amar; dentro de ti. Entonces nacerá tu realidad. Una vez se encontraron, cuando nació tu cuerpo; ahora, si se pueden encontrar dentro de ti, nacerá tu alma. Eso es lo que significa la trascendencia del sexo: un sexo más elevado.

 Permíteme que te diga una cosa: cuando trasciendes el sexo, alcanzas un sexo más elevado. El sexo común es vulgar, el sexo elevado no es vulgar en absoluto. El sexo común se dirige hacia el exterior, el sexo elevado se dirige hacia el interior. En el sexo común se encuentran dos cuerpos y el encuentro tiene lugar en el exterior. En el sexo elevado, tus propias energías internas se encuentran. No es algo físico, es algo espiritual; es la trascendencia. Osho 





Aquí te dejo dos vídeos que lo quiero compartir con vos en esta entrada a mi blog , un vídeo es sobre Amantes !!  y el otro vídeo sobre el Amor!! reflexiones de Osho espero que te gusten Namaste!










Fuente: Texto extraído del libro/Osho/Amor, Libertad , Soledad.
Fuente: Video www.youtube.com 
Fuente: Video www.youtube.com 

domingo, 25 de octubre de 2015

Alegría la Felicidad que Surge del Interior - Osho

QUÉ ES LA FELICIDAD?


La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición;  la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni  el poder ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter.

Depende de ti

 ¿QUÉ ES LA FELICIDAD? Depende de ti, de tu estado de consciencia o inconsciencia, de si estás dormido o despierto. Murphy tiene una famosa frase. Dice que existen dos tipos de personas: las que siempre dividen a la humanidad en dos tipos y las que no dividen en absoluto a la humanidad. Yo formo parte del primer tipo: la humanidad puede dividirse en dos tipos, los que duermen y los que están despiertos y, por supuesto, un pequeño grupo entre medias.

 La felicidad dependerá de dónde estés en tu consciencia. Si estás dormido, el placer es la felicidad. El placer significa la sensación, intentar alcanzar por mediación del cuerpo algo que no se puede alcanzar por mediación del cuerpo, obligar al cuerpo a alcanzar algo de lo que no es capaz. Las personas intentan, por todos los medios posibles, alcanzar la felicidad por mediación del cuerpo.

 El cuerpo solo puede proporcionar placeres pasajeros, y cada placer se equilibra con el dolor, en el mismo grado, en la misma medida. A cada placer le sigue lo opuesto, porque el cuerpo existe en el mundo de la dualidad, igual que la noche sigue al día y la vida sigue a la muerte y la muerte sigue a la vida, en un círculo vicioso. Al placer lo seguirá el dolor, y al dolor lo seguirá el placer. Pero nunca estarás tranquilo. Cuando te encuentres en un estado de placer tendrás miedo de perderlo, y ese miedo lo emponzoñará. Y, naturalmente, cuando estés perdido en medio del dolor, sufrirás y harás todos los esfuerzos posibles para salir de él, y volverás a caer en lo mismo.

 Buda lo llama la rueda del nacimiento y de la muerte. Nosotros nos movemos con esa rueda, aferrados a ella... y la rue-da continúa moviéndose. A veces se presenta el placer y otras veces se presenta el dolor, pero estamos aplastados entre esas dos rocas.

 Pero la persona adormilada no conoce nada más. Solo conoce unas cuantas sensaciones del cuerpo: la comida, el sexo... Ese es su mundo. Si reprime el sexo se hace adicta a la comida; si reprime la comida se hace adicta al sexo. La energía se mueve como un péndulo. Y lo que se llama placer es, como mucho, simple alivio de un estado de tensión.

 La energía sexual se recoge, se acumula; te pones tenso y deseas relajar esa tensión. Para quien está dormido, el sexo no es sino un alivio, como un buen estornudo. No produce más que cierto alivio: había tensión, y ha desaparecido. Pero vol-verá a acumularse. La comida solo te proporciona cierto gusto en la lengua; no es mucho por lo que vivir. Pero muchas personas viven únicamente para comer; pocas personas comen para vivir.

 La historia de Colón es muy conocida. Fue un largo viaje. No vieron sino agua durante tres meses. Un día, Colón miró al horizonte y vio árboles. Si pensáis en lo contento que se puso al ver árboles, imaginaos cómo se puso su perro. Ese es el mundo del placer. Al perro se le puede perdonar, pero a ti no.

 En su primera cita, un chico, pensando en alguna forma de divertirse, le preguntó a la chica si quería ir a jugar a los bolos. Ella contestó que no le gustaban los bolos. Después el chico propuso que fueran a ver una película, pero ella contestó que no le gustaba el cine. Mientras intentaba pensar en otra cosa le ofreció un cigarrillo, que la chica rechazó. Después le preguntó si quería ir a bailar y tomar copas a la nueva discoteca. Ella volvió a rechazar la propuesta, diciendo que no le gustaban esas cosas.

 Desesperado, le preguntó si quería ir a su apartamento a pasar la noche haciendo el amor. Para su sorpresa, la chica accedió de buena gana, lo besó apasionadamente y dijo: «¿Lo ves? No hacen falta esas cosas para divertirse».

 Lo que llamamos «felicidad» depende de la persona. Para la persona dormida, las sensaciones placenteras son la felicidad. La persona dormida vive cambiando de un placer a otro. Se precipita de una sensación a otra. Vive para las pequeñas emociones; lleva una vida muy superficial. No tiene profundidad, no tiene calidad. Vive en el mundo de la cantidad.

 También hay personas que están entre medias, ni dormidas ni despiertas, que viven en un limbo, un poquito dormidas y un poquito despiertas. A veces se puede tener esa experiencia a primera hora de la mañana: todavía adormilado, pero sin que puedas decir que estás dormido porque oyes los ruidos de la casa, a tu pareja preparando el café, el ruido de la cafetera o de los niños preparándose para el colegio. Oyes todo eso, pero aún no estás despierto. Esos ruidos te llegan vagamente, débiles, como si hubiera una gran distancia entre tú y lo que ocurre a tu alrededor. Tienes la sensación de que forma parte de un sueño. No forma parte de un sueño, pero tú te encuentras en un estado intermedio.

 Lo mismo ocurre cuando empiezas a meditar. Quien no medita duerme, sueña; quien medita empieza a alejarse del sueño y a dirigirse al despertar, en un estado transitorio. Entonces la felicidad tiene un sentido completamente distinto: tiene más de calidad y menos de cantidad; es algo más psicológico, menos fisiológico. Quien medita disfruta más de la música, disfruta más de la poesía, disfruta creando algo. Esas personas disfrutan de la naturaleza, de su belleza. Disfrutan del silencio, disfrutan de lo que nunca habían disfrutado antes, y eso es mucho más duradero. Incluso si se para la música, algo persiste.

 Y no es un alivio. La diferencia entre el placer y esta clase de felicidad consiste en que no es un alivio, sino un enriquecimiento. Te sientes más pleno, empiezas a desbordarte. Al escuchar buena música, algo estalla en tu ser, surge una armonía en ti: te haces música. O, al bailar, de pronto te olvidas de tu cuerpo; tu cuerpo es ingrávido. La gravedad pierde su poder sobre ti. De repente te encuentras en otro espacio: el ego no es tan sólido, el bailarín se funde y se fusiona con la danza.

 Esto es mucho más elevado, mucho más profundo que el placer que se obtiene de la comida o del sexo. Esto es algo profundo, pero no lo supremo. Lo supremo solo ocurre cuando estás plenamente despierto, cuando eres un Buda, cuando ha desaparecido todo el sueño, cuando todo tu ser está lleno de luz, cuando no hay oscuridad en tu interior. Toda la oscuridad ha desaparecido y, junto con la oscuridad, el ego. Han desaparecido todas las tensiones, las angustias, las ansias. Te encuentras en un estado de absoluta satisfacción. Vives en el presente; se acabaron el pasado y el futuro. Estás por completo aquí. Este momento lo es todo. Ahora es el único tiempo y aquí es el único espacio. Y de repente el cielo desciende sobre ti. Eso es la dicha. Eso es la verdadera felicidad.

Alegría Osho
Alegría Osho 

 Busca la dicha; es tu derecho inalienable. No sigas perdido en la jungla de los placeres; elévate un poco. Ve en busca de la felicidad y después de la dicha. El placer es animal; la felicidad es humana; la dicha, divina. El placer te ata, es una esclavitud, te encadena. La felicidad te afloja un poco la cuerda, te da un poco de libertad, pero solo un poco. La dicha es la libertad absoluta. Empiezas a avanzar hacia arriba; te da alas. Dejas de formar parte de la grosera tierra; pasas a formar parte del cielo. Te conviertes en luz, en alegría.

 El placer depende de los demás. La felicidad no depende de otros, pero de todos modos es algo distinto de ti. La dicha no depende de nada, ni es nada distinto de ti; es tu ser mismo, es tu naturaleza misma.

 Buda Gautama dice: «Existe el placer y existe la dicha. Renuncia a lo primero para poseer lo segundo». Medita sobre esto lo más profundamente posible, porque contiene una de las verdades más fundamentales. Hay que comprender estas cuatro palabras, reflexionar sobre ellas. La primera es placer, la segunda, felicidad, la tercera, alegría, y la cuarta es dicha.

 El placer es algo físico, fisiológico. El placer es lo superficial de la vida, la excitación. Puede ser sexual o de otros sentidos; puede convertirse en obsesión con la comida, pero está arraigado en el cuerpo. El cuerpo es tu periferia, tu circunferencia, no tu centro. Y vivir en la circunferencia significa vivir a merced de toda clase de cosas que suceden a tu alrededor. 

 Quien busque el placer quedará a merced de la casualidad. Ocurre como con las olas del mar: están a merced de los vientos. Cuando soplan vientos fuertes, aparecen las olas; cuando desaparecen los vientos, desaparecen las olas. No tienen una existencia independiente, son dependientes, y todo lo que depende de algo exterior supone esclavitud.

 El placer depende del otro. Si amas a una mujer, si ese es tu placer, esa mujer se convierte en tu dueña. Si amas a un hombre, si ese es tu placer y te sientes desgraciada y desesperada sin él, has creado tu propia esclavitud. Has creado una prisión; ya no eres libre. Si vas en pos del dinero y del poder, dependerás del dinero y del poder. Quien se dedica a acumular dinero, si su placer consiste en tener cada día más dinero, será cada día desgraciado, porque cuanto más tiene, más quiere, y cuanto más tiene, más miedo tiene de perderlo.

 Es una espada de doble filo: querer más es el primer filo de la espada. Cuanto más exiges, cuanto más deseas, cuanto más sientes que te falta algo, más vacío y hueco te sientes. Y el otro filo de la espada es que cuanto más tienes, más temes que te lo quiten. Te lo pueden robar. El banco puede ir a la bancarrota, puede cambiar la situación política del país, hacerse comunista... Hay mil cosas de las que depende tu dinero. Tu dinero no te hace amo, sino esclavo.

 El placer es algo periférico; por consiguiente, te hará depender de las circunstancias externas. Y es simple excitación. Si la comida es un placer, ¿de qué se disfruta realmente? Solo del gusto... y eso unos momentos, cuando la comida llega a las papilas gustativas y notas una sensación que interpretas como placer. Es una interpretación tuya. Hoy puede parecerte un placer y mañana no. Si sigues comiendo la misma cantidad todos los días, las papilas gustativas dejarán de responder a la comida, y dentro de poco estarás harto.

 Así es como nos hartamos de las cosas: un día corres tras un hombre o una mujer y al día siguiente intentas encontrar excusas para librarte de esa persona. Es la misma persona; nada ha cambiado. ¿Qué ha pasado entretanto? Te has aburrido del otro, porque el placer consistía en explorar lo nuevo. Resulta que el otro ya no es nuevo; ya te has familiarizado con su territorio. Te has familiarizado con el cuerpo del otro, con las curvas de su cuerpo, con la sensación que te produce su cuerpo. Y la mente ansía algo nuevo.

 La mente siempre ansía algo nuevo. Así es como la mente te mantiene siempre atado a algo futuro. Te mantiene en un es-tado de espera, pero nunca te lleva los productos, porque no puede. Solo puede crear nuevas esperanzas, nuevos deseos.

 Las hojas crecen en los árboles del mismo modo que los deseos y las esperanzas crecen en la mente. Querías una casa nueva y ya la tienes; ¿dónde está el placer? La disfrutaste unos momentos, cuando conseguiste tu objetivo. Una vez conseguido a la mente deja de interesarle y ya ha empezado a tender nuevas telarañas de deseo. Ya ha empezado a pensar en otras casas, más grandes. Y eso es lo que pasa con todo.

El placer te crea un estado de deseo permanente, de inquietud, una agitación continua. Hay múltiples deseos, todos y cada uno de ellos insaciables, que reclaman toda tu atención. Te conviertes en víctima de una multitud de deseos enloquecedores —enloquecedores porque no se pueden cumplir—, que te llevan de acá para allá. Tú mismo te conviertes en una contradicción. Un deseo te lleva hacia la izquierda, otro hacia la derecha, y alimentas ambos deseos al mismo tiempo. Y entonces te sientes dividido, escindido, desgarrado. Te sientes hecho pedazos. 

 Nadie sino tú es responsable; es la estupidez del deseo de placer lo que crea esta situación.
Y es un fenómeno complejo. No eres tú el único que busca el placer; millones de personas buscan los mismos placeres. Por eso existe una gran lucha, la competición, la violencia, la guerra. Todos son enemigos entre sí, porque todos tienen el mismo objetivo y no todos pueden conseguirlo. De ahí que la lucha sea tremenda, porque hay que arriesgarlo todo, y por nada, ya que, cuando ganas, no ganas nada. Malgastas tu vida entera en esa lucha. Una vida que podría haber sido una fiesta se convierte en una lucha prolongada, inútil.

 Cuando vas buscando el placer no puedes amar, porque la persona que va buscando el placer utiliza al otro como medio. Y utilizar al otro como medio es una de las acciones más inmorales, porque cada ser es un fin en sí mismo, y no un medio. Pero cuando buscas el placer tienes que utilizar al otro como medio. Te haces astuto, porque la lucha es tremenda. Si no eres astuto te engañarán, y antes de que los demás te engañen, tú tienes que engañarlos a ellos.
Ya advertía Maquiavelo a los buscadores del placer que la mejor forma de defensa es el ataque. No hay que esperar a que el otro ataque; podría ser demasiado tarde. Antes de eso, atácalo tú. Esa es la mejor forma de defensa. Y es un consejo que se sigue, tanto si se conoce a Maquiavelo como si no.

 Es muy extraño. La gente conoce a Jesucristo, a Buda, a Mahoma, a Krisna, pero nadie los sigue. La gente no sabe gran cosa de Maquiavelo, pero a él sí lo siguen, como si tuviera mucha importancia para ellos. No hace falta que lo leáis; simplemente lo seguís. Vuestra sociedad está basada en los principios maquiavélicos; en eso consiste el juego político. Antes de que alguien te quite algo, quítaselo tú. Tienes que estar siempre en guardia. Naturalmente, si estás siempre en guardia, te sentirás tenso, angustiado, preocupado. Todo el mundo está en tu contra y tú estás en contra de todo el mundo. De modo que el placer no es ni puede ser la meta de la vida.

 La segunda palabra que hay que comprender es la felicidad. El placer es algo fisiológico; la felicidad es algo psicológico. La felicidad es un poco mejor, algo un poco más refinado, un poco más elevado... pero no muy distinto del placer. Podría decirse que el placer es una clase más baja de felicidad y que la felicidad es una clase más elevada de placer: las dos caras de la misma moneda. El placer es un poco primitivo, animal; la felicidad es un poco más refinada, un poco más humana, pero es el mismo juego que se juega en el mundo de la mente. No te preocupas tanto de las sensaciones fisiológicas como de las sensaciones psicológicas, pero no existe diferencia en lo fundamental.

 La tercera es la alegría: la alegría es algo espiritual. Es algo distinto, completamente distinto del placer y de la felicidad. No tiene nada que ver con lo externo, con el otro; es un fenómeno interno. La alegría no depende de las circunstancias; es algo tuyo. No es una excitación producida por las cosas; se trata de un estado de paz, de silencio, un estado meditativo. Es espiritual.

 Pero Buda tampoco habla de la alegría, porque existe otra cosa que va más allá de la alegría. Él lo llama dicha. La dicha es algo absoluto. No es algo fisiológico, ni psicológico ni espiritual. No sabe de divisiones; es indivisible. Es absoluta en un sentido y trascendente en otro. Buda solo emplea dos palabras en esta frase. La primera es el placer, que incluye la felicidad. La segunda es la dicha, que incluye la alegría.

 La dicha significa alcanzar el núcleo más profundo de tu ser. Se encuentra en las profundidades últimas de tu ser, donde ni siquiera el ego existe, donde reina el silencio: tú has desaparecido. En la alegría existes un poco, pero en la dicha dejas de existir. Se ha disuelto el ego; es un estado de no ser.

Alegría Osho
Alegría Osho 

 Buda lo llama nirvana. El nirvana significa dejar de ser, ser un vacío infinito como el cielo. Y en el momento en que eres el infinito, te inundas de estrellas e inicias una vida completamente nueva. Renaces.

 El placer es algo momentáneo, algo que pertenece a la esfera del tiempo, es algo «de momento». La dicha es intemporal, atemporal. El placer comienza y termina; la dicha ni va ni viene: está ya en el núcleo más profundo de tu ser. El placer hay que arrancárselo a otro: o eres mendigo o eres ladrón. La dicha te hace el amo.

 La dicha no es algo que te inventas, sino algo que descubres. La dicha es tu naturaleza más íntima. Estaba allí desde el principio, pero tú no te habías fijado. No te has dado cuenta porque no miras hacia dentro.

 Esa es la única desgracia del ser humano, que solo mira hacia fuera, siempre en busca y en pos de algo. Y no se puede encontrar en el exterior porque no está allí.
Una tarde, Rabiya —una famosa mística sufí— estaba buscando algo en la calle, junto a su pequeña choza. Se estaba poniendo el sol y la oscuridad descendía poco a poco. La gente fue congregándose, y le preguntaron:

 —¿Qué haces? ¿Qué se te ha perdido? ¿Qué estás buscando?
Ella contestó:
—Se me ha perdido la aguja.

 La gente dijo:
—Se está poniendo el sol y va a resultar muy difícil encontrar la aguja, pero vamos a ayudarte. ¿Dónde se te ha caído exactamente? Porque la calle es grande y la aguja pequeña. Si sabemos exactamente dónde se ha caído resultará más fácil encontrarla.

 Rabiya contestó:
—Más vale que no me preguntéis eso, porque en realidad no se ha caído en la calle, sino en mi casa. La gente se echó a reír y dijo:

 —¡Ya sabíamos que estabas un poco loca! Si la aguja se ha caído en tu casa, ¿por qué la estamos buscando en la calle?

 Rabiya replicó:
—Por una razón tan sencilla como lógica: en la casa no hay luz y en la calle aún queda un poco de luz.

 La gente volvió a reírse y se dispersaron. Rabiya los llamó y dijo:
—¡Escuchadme! Eso es lo que hacéis vosotros. Yo me limitaba a seguir vuestro ejemplo. Os empeñáis en buscar la dicha en el mundo exterior sin plantear la pregunta fundamental: «¿Dónde la has perdido?». Y yo os digo que la habéis perdido dentro. 

 La buscáis fuera por la sencilla y lógica razón de que vuestros sentidos están abiertos hacia el exterior: hay un poco más de luz. Vuestros ojos miran hacia fuera, vuestros oídos escuchan hacia fuera, vuestras manos se tienden hacia fuera; por eso estáis buscando fuera. Por lo demás os aseguro que no la habéis perdido ahí, y lo digo por experiencia propia. Yo también he buscado fuera durante muchas, muchas vidas, y el día que miré dentro me llevé una sorpresa. No hacía falta buscar y registrar; siempre había estado dentro.

 La dicha es tu núcleo más íntimo. El placer se lo tienes que pedir a otros, y naturalmente te haces dependiente. La dicha te hace el amo. La dicha no es algo que te ocurre; ya está ahí.
Buda dice: «Existe el placer y existe la dicha. Renuncia a lo primero para poseer lo segundo». Deja de mirar hacia fuera. Mira hacia dentro, vuélvete hacia tu interior. Empieza a buscar y registrar en tu interior, en tu subjetividad. La dicha no es un objeto que se pueda encontrar en ninguna otra parte; es tu consciencia.

 En Oriente siempre hemos definido la verdad suprema como Sat-Chit-Anand. Sat significa ‘verdad’, chit significa ‘consciencia’, y anand, ‘dicha’. Son tres aspectos de la misma realidad. Es la auténtica Trinidad, no Dios Padre, Dios Hijo, Jesucristo, y el Espíritu Santo; esa no es la verdadera Trinidad. La verdadera Trinidad es la verdad, la consciencia y la dicha. Y no son fenómenos distintos, sino una sola energía que se expresa de tres maneras, una energía con tres aspectos. De ahí que en Oriente digamos que Dios es trimurti, que tiene tres rostros. Esos son los verdaderos rostros, no Brama, Visnú y Mahesh, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; esos nombres son para principiantes.

 Verdad, consciencia, dicha: esas son las verdades absolutas. En primer lugar llega la verdad. En cuanto entras en ella, tomas conciencia de tu realidad eterna: el sat, la verdad. Al profundizar en tu realidad, en tu verdad, te darás cuenta de la consciencia, de una increíble consciencia. Todo es luz, nada es oscuridad. Todo es consciencia, nada inconsciencia. Eres simplemente una llama de la consciencia, sin siquiera una sombra de inconsciencia por ninguna parte. Y cuando profundizas aún más, el núcleo definitivo es la dicha, anand.

 Buda dice: «Renuncia a todo lo que hasta ahora has considerado importante, significativo». Sacrifícalo todo para ese absoluto porque es lo único que te satisfará, que te llenará, que llevará la primavera a tu ser... y estallarás en miles de flores.

 El placer te hará ir a la deriva. El placer te hará más astuto, pero no te proporcionará sabiduría. Te hará cada día más esclavo; no te proporcionará el reino de tu ser. Te hará cada día más calculador, te hará una persona más aprovechada. Te hará cada día más político, más diplomático. Empezarás a utilizar a las personas como medios. Eso es lo que hace la gente.

 El marido le dice a la esposa: «Te quiero», pero en realidad simplemente la está utilizando. La esposa dice que quiere al marido, pero simplemente lo está utilizando. El marido puede estar utilizándola como objeto sexual y la esposa utilizándolo como seguridad económica. El placer hace a todos astutos, taimados. Y ser astuto supone perderse la dicha de ser inocente, perderse la dicha de ser niño.

 En Lockheed necesitaban una pieza para un avión nuevo y enviaron un comunicado a todo el mundo para ver quién presentaba la mejor oferta. De Polonia les llegó una oferta de tres mil dólares. Inglaterra se ofrecía a construir la pieza por seis mil dólares. Israel pedía nueve mil. Richardson, el ingeniero encargado de la construcción del nuevo avión, pensó que lo mejor era ir a cada uno de los países para averiguar el porqué de la disparidad de precios. El fabricante de Polonia le dijo: «Mil para los materiales, mil para la mano de obra, y mil para los gastos indirectos y unos pequeños beneficios».

 En Inglaterra, Richardson revisó la pieza y descubrió que era casi tan buena como la fabricada en Polonia. Preguntó: «¿Por qué piden seis mil dólares?». El inglés se lo explicó: «Dos mil para los materiales, otros dos mil para la mano de obra y otros dos mil para los gastos y un pequeño beneficio».

 En Israel, el representante de Lockheed tuvo que llegar hasta un callejón en el que había una pequeña tienda, donde vio a un viejecillo, el que había presentado la oferta de nueve mil dólares.

 —¿Por qué pide tanto? —le preguntó.
—A ver —dijo el viejo judío—. Tres mil para usted, tres mil para mí y tres mil para los gilipollas de Polonia.

 El dinero, el poder, el prestigio: todo eso contribuye a hacerte astuto. Busca el placer y perderás la inocencia, y perder la inocencia significa perderlo todo. Esto dice Jesucristo: sé como un niño, y solo así entrarás en el Reino de Dios. Y tiene razón. Pero quien anda en busca del placer no puede ser inocente como un niño. Tienes que ser muy listo, muy astuto, con mucha política; solo así puedes vencer en la competición a muerte que hay en todas partes. Todo el mundo está a la greña con todo el mundo, no vives entre amigos. El mundo no puede ser amable a menos que dejemos esa idea de la competitividad.

Alegría Osho
Alegría Osho 

 Pero desde el principio inculcamos al niño el veneno de la competitividad. Cuando acabe la universidad estará totalmente envenenado. Lo hemos hipnotizado con la idea de que tiene que luchar contra los demás, de que la vida es la supervivencia de los más aptos. Así la vida no puede ser una fiesta.

 Si eres feliz a costa de la felicidad de otro... Y así es como puedes ser feliz; no hay otra manera. Si conoces a una mujer hermosa y consigues poseerla, se la habrás arrebatado a otro. Intentamos que las cosas parezcan lo más bonitas posible, pero eso es solo en la superficie. Los que han perdido en el juego se enfadarán, se pondrán furiosos. Esperarán una oportunidad para vengarse, y esa oportunidad se les presentará tarde o temprano.

 Lo que posees en este mundo lo posees a costa de alguien, a costa del placer de otro. No hay otra manera. Si de verdad no deseas enemistarte con nadie en el mundo, debes abandonar la idea de la posesión. Utiliza lo que tengas a tu lado en el momento, pero no seas posesivo. No intentes reclamar que es tuyo. No hay nada que sea tuyo; todo pertenece a la existencia. Osho




Aqui te dejo dos vídeos de Osho que lo quiero compartir con vos en esta entrada a mi blog es sobre Alegría la felicidad que surge del interior! espero que te sirva para un mayor equilibrio espiritual Namaste!









Fuente: Extraído del libro/Osho/Alegría la felicidad que surge del interior
Fuente: Video www.youtube.com 
Fuente: Video www.youtube.com 

sábado, 24 de octubre de 2015

Compasión Energía y Deseo - Osho

El Florecimiento supremo del amor



 Buda vivió cuarenta años después de iluminarse. Cuando se le acabaron todos los deseos y desapareció el ego, vivió otros cuarenta años. Muchas veces le preguntaron: '¿Por qué sigues en el cuerpo?'. Cuando la tarea ha acabado deberías desaparecer. Y es lógico, ¿para qué iba a quedarse Buda en el cuerpo durante más tiempo? Cuando ya no hay deseos, ¿cómo es posible continuar en el cuerpo?

 Hay algo muy profundo que comprender. Cuando el deseo desaparece, permanece la energía que estaba moviéndose en el deseo; esta no puede desaparecer. El deseo solo es una forma de energía, por eso un deseo se puede convertir en otro deseo. El enfado se puede convertir en sexo, y el sexo puede convertirse en enfado. El sexo puede convertirse en avaricia, por eso, siempre que te encuentres a una persona muy avariciosa será menos sexual. 

 Si la persona es totalmente avariciosa, entonces no será sexual en absoluto sino célibe, porque toda su energía se ha transformado en avaricia. Y si te encuentras una persona muy sexual, te darás cuenta de que no es avariciosa porque ya no le queda nada para la avaricia. Una persona que reprime su sexualidad estará enfadada; el enfado siempre estará a punto de saltar a la superficie. Podrás ver en sus ojos y en su cara que siempre está enfadado: toda la energía sexual se convierte en rabia.

 Por eso vuestros llamados monjes y sadhus siempre están enfadados. Reflejan su enfado en la forma de caminar y en la forma de mirar. Su silencio solo está a flor de piel, en cuanto les tocas se enfadan. El sexo se convierte en rabia. Estas son las formas; y la vida es la energía.
¿Qué ocurre cuando desaparecen todos los deseos? La energía no puede desaparecer porque es indestructible. Pregúntale a un físico, ellos también dicen que la energía no se puede destruir. 

 Cuando Gautama Buda se iluminó tenía determinada energía. Esa energía se había ido trasformando en sexo, rabia, avaricia y millones de formas más. Después, todas esas formas desaparecieron y ¿qué fue de esa energía? La energía no puede dejar de existir, cuando no hay deseos pasa a no tener forma, pero sigue existiendo. ¿Entonces cuál es su propósito? Esa energía se convierte en compasión.

 No puedes ser compasivo porque no tienes energía. Toda tu energía se divide y se distribuye de diferentes formas, a veces como sexo, a veces como rabia, y a veces como avaricia. La compasión no es una forma. Tu energía solo se convierte en compasión cuando todos tus deseos desaparecen.

 La compasión no se puede cultivar. La compasión sucede cuando no tienes deseos; entonces, toda tu energía se convierte en compasión. Y es un camino muy distinto. El deseo tiene una motivación, una meta; la compasión no tiene motivos, no tiene metas. Es simplemente energía rebosante.

Osho Compasión
Osho Compasión 

La Compasión es el Amor Maduro 

 En lo que respecta a los místicos de la Antigüedad, el énfasis que puso Gautama Buda en la compasión fue un fenómeno nuevo. Gautama Buda creó una línea de división histórica con el pasado. Antes de él, bastaba con la meditación; nadie ponía énfasis en la compasión además de en la meditación. El motivo es que la meditación trae consigo la iluminación, tu florecimiento y la expresión absoluta de tu ser, ¿qué más necesitas? En lo que al individuo se refiere, la iluminación es suficiente. 

 La grandeza de Buda consiste en introducir la compasión incluso antes de empezar a meditar. Deberías ser más cariñoso, más bueno y más compasivo. Detrás de esto hay una ciencia oculta. Si tienes un corazón lleno de compasión, existe una posibilidad de que tras meditar puedas ayudar a los demás a alcanzar la misma belleza, la misma altura y la misma celebración que has alcanzado tú antes de iluminarte. Gautama Buda hace que la iluminación se pueda contagiar.

 Pero si la persona siente que ha vuelto a casa, ¿para qué molestarse por los demás? Por primera vez, Buda hace que la iluminación no sea egoísta; lo convierte en una responsabilidad social. En perspectiva esto supone un gran cambio. Pero la compasión se debería aprender antes de llegar a la iluminación. Si esto no ha sucedido antes, después de la iluminación ya no queda nada más que aprender. Cuando alcanzas tal éxtasis, incluso la compasión parece estar impidiendo tu felicidad; es una especie de interferencia en tu éxtasis. Por ese motivo ha habido cientos de iluminados, pero muy pocos maestros.

 Estar iluminado no significa necesariamente que vayas a convertirte en un maestro. Convertirse en un maestro quiere decir que tienes una extraordinaria compasión y que sientes vergüenza de ir solo a esos bellos espacios que la iluminación proporciona. Quieres ayudar a los que están ciegos, a los que están en la oscuridad buscando su camino a tientas. 

 Ayudarles se convierte en una alegría y no en una interferencia. De hecho, cuando ves a tanta gente florecer a tu alrededor, tu éxtasis se enriquece; no eres un árbol solitario que ha florecido en un bosque en el que no florece ningún otro árbol. Cuando todo el bosque florece contigo, la felicidad se multiplica; has empleado tu iluminación para revolucionar el mundo.

 Gautama Buda no solo estaba iluminado, sino que fue un revolucionario iluminado. Su preocupación por el mundo y por la gente era inmensa. Enseñaba a sus discípulos a no retener el silencio, la serenidad y la profunda felicidad que bulle en tu interior cuando meditas, y a dársela al resto del mundo. No te preocupes, porque cuanto más das, más posibilidades tendrás de recibir. El gesto de dar tiene una enorme importancia una vez sabes que dar no te va a restar nada, sino todo lo contrario, porque va a multiplicar tus experiencias. Pero alguien que nunca ha tenido compasión no conoce el secreto de dar, no conoce el secreto de compartir.

 Ocurrió una vez que uno de los discípulos de Buda, un seglar -no era sannyasin pero era muy devoto de Gautama Buda- dijo: «Yo lo haré. pero solamente con una excepción. Voy a dar mi felicidad, mi meditación y todos mis tesoros internos a todo el mundo, excepto a mi vecino, porque es un hombre realmente perverso».

 Los vecinos son siempre los enemigos. Gautama Buda le dijo: «Entonces olvídate del mundo y dáselo a tu vecino nada más».

 El hombre no entendía nada: «¿Qué estás diciendo?».
Buda respondió: «Solamente si eres capaz de dárselo a tu vecino serás libre de esta actitud antagonista hacia el ser humano».

 Compasión quiere decir básicamente aceptar los fallos y las debilidades de los demás, sin esperar que se comporten como si fuesen dioses. Sería una expectativa cruel, porque no podrán comportarse como dioses, y no solo perderán tu estima sino que perderán también el respeto hacia sí mismos. Les has herido gravemente dañando su dignidad.

 Uno de los principios de la com-pasión es dignificar a todo el mundo, hacer que todo el mundo se dé cuenta de que lo que te ha sucedido a ti puede sucederle a ellos; nadie es un caso perdido, todo el mundo es digno de ello, la iluminación no es algo que debas merecer sino tu naturaleza misma.

 Pero estas palabras deberían provenir de un iluminado, solo así pueden crear confianza. Estas palabras no pueden crear confianza si provienen de discípulos no iluminados. La palabra, hablada por un iluminado, empieza a respirar, comienza a tener un latido propio. Cobra vida y va directamente a tu corazón, no es una gimnasia intelectual. Pero con el discípulo es otra cuestión. Él mismo no está seguro de lo que está diciendo o está escribiendo. Él mismo tiene tanta incertidumbre como tú.

 Gautama Buda es uno de los hitos en la evolución de la conciencia; su contribución es enorme, inconmensurable. La idea de la compasión es lo esencial en su contribución. Pero debes recordar que ser compasivo no te eleva más, si no, lo estarás echando todo a perder. Se convertirá en una pretensión del ego. Recuerda que el ser compasivo no puede humillar a la otra persona, de lo contrario, no estarás siendo compasivo; detrás de las palabras estarás disfrutando de su humillación.

 Hay que comprender la compasión, porque es el amor maduro. El amor corriente es muy infantil; un divertido juego para adolescentes. Cuanto antes salgas de él, mejor, porque tu amor es una fuerza biológica ciega y no tiene nada que ver con tu crecimiento espiritual; por eso todas las historias de amor cambian de un modo extraño, se vuelven muy amargas. Algo que te resultaba tan atractivo, emocionante y provocador, algo por lo que podías haber muerto. ahora también podrías morir, pero no por eso, ¡sino para librarte de ello!

 El amor es una fuerza ciega. Los únicos amantes que tienen éxito son los que nunca consiguieron a sus amados. Todas las grandes historias de amor. Laila y Majnu, Shiri y Farhad, Soni y Mahival, son las tres grandes historias de amor orientales comparables a Romeo y Julieta. Pero todos estos grandes amantes podrían formar un grupo. La sociedad, los parientes y todo lo demás se convirtieron en un impedimento. Y creo que seguramente fue mejor así. En cuanto los amantes se casan ya no queda historia de amor.

 Majnu tuvo suerte de no conseguir a Laila. ¿Qué sucede cuando dos fuerzas ciegas se juntan? Como ambas son ciegas e inconscientes, el resultado no puede tener demasiada armonía. El resultado solo puede ser un campo de batalla de la dominación, la humillación, y todo tipo de conflictos.

 Pero cuando la pasión está alerta y despierta, toda la energía del amor alcanza un gran refinamiento y se convierte en compasión. El amor siempre va dirigido a otra persona y su deseo más profundo es poseer a esa persona. Lo mismo ocurre en el lado contrario, y esto se convierte en un infierno para las dos personas.

 La compasión no va dirigida a nadie. No es una relación sino simplemente tu propio ser. Disfrutas siendo compasivo con los árboles, los pájaros, los animales, los seres humanos, y con todo el mundo, incondicionalmente, sin pedir nada a cambio. La compasión es libertad de la ciega biología.

 Antes de iluminarte deberías estar atento a no reprimir tu energía de amor. Eso es lo que han estado haciendo las viejas religiones: enseñarte a condenar las expresiones biológicas de tu amor. De manera que reprimes tu energía de amor, ¡y esa es la energía que se puede transformar en compasión!

Con el rechazo no hay ninguna posibilidad de transformación. Por eso vuestros santos no tienen compasión; en sus ojos no verás compasión. Son huesos absolutamente secos, no tienen sustancia alguna. Vivir con un santo durante veinticuatro horas es suficiente para experimentar el infierno. Seguramente, la gente se da cuenta de este hecho y, por eso, después de tocarle los pies salen corriendo inmediatamente.

 Uno de los grandes filósofos de nuestra época, Bertrand Russell, declaró enfáticamente: «Si hay un cielo y un infierno, yo quiero ir al infierno». ¿Por qué? Simplemente para no estar con los santos, porque el cielo debe de estar lleno de esos santos muertos, aburridos y polvorientos. Y Bertrand Russell piensa: «No toleraría su compañía ni siquiera un minuto. ¿¡Imaginarme pasar toda una eternidad rodeado para siempre de cadáveres que no conocen el amor, que no conocen la amistad y que nunca van de vacaciones...!?».

 Un santo es santo los siete días de la semana. No le está permitido divertirse como un ser humano ni siquiera un día, aunque solo sea el domingo. No, permanece rígido y su rigidez sigue aumentando a medida que pasa el tiempo.

 Comprendo la elección de Bertrand Russell de ir al infierno porque entiendo lo que quiere decir. Está diciendo que en el infierno te encuentras a las personas más divertidas del mundo: los poetas, los pintores, los espíritus rebeldes, los científicos, la gente creativa, los bailarines, los actores, los cantantes o los músicos. ¡El infierno debe de ser realmente un cielo porque el cielo no es más que un infierno!

 Las cosas han ido muy mal por una razón fundamental, y es que se ha reprimido la energía de amor. La contribución de Gautama Buda es: «No reprimas tu energía de amor. Refínala y usa la meditación para refinarla». Así, paralelamente, y a medida que crece la meditación, esta va refinando tu energía de amor y la convierte en compasión. Entonces, antes de que tu meditación alcance su punto culminante y explote en una hermosa experiencia de iluminación, la compasión estará muy cerca. 

 Para la persona iluminada será posible dejar que su energía fluya -y ahora tiene toda la energía del mundo- a través de las raíces de la compasión hacia cualquier persona que esté lista para recibirla. Solamente este tipo de personas se convierten en maestros.

 Iluminarse es sencillo pero convertirse en un maestro es un fenómeno muy complejo, porque es preciso que haya meditación y compasión. La meditación es fácil, la compasión también es fácil; pero las dos juntas, creciendo simultáneamente, es un asunto más complejo.

 Las personas que se iluminan y no comparten su experiencia porque no sienten compasión, no contribuyen a la evolución de la conciencia sobre la tierra. No elevan el nivel de la comunidad. Solamente los maestros han sido capaces de elevar la conciencia. No importa lo pequeña que sea tu conciencia, el mérito es de los pocos maestros que, incluso después de la iluminación, han conseguido seguir siendo compasivos.

Osho Compasión
Osho Compasión 

 No te va a resultar fácil comprenderlo... la iluminación es tan absorbente que uno tiende a olvidarse del resto del mundo. Uno está tan absolutamente satisfecho que no le queda espacio para pensar en los millones de personas que están buscando la misma experiencia a tientas, a sabiendas o no, correcta o incorrectamente. 

 Pero es imposible olvidarse de esas personas cuando la compasión sigue estando presente. De hecho, en ese momento tienes algo que dar, algo que compartir. Compartir es una gran alegría. Por medio de la compasión has llegado a saber, poco a poco, que cuanto más compartes más tienes. Si también puedes compartir tu iluminación, esta tendrá mayor riqueza, mayor viveza, mayor celebración y muchas otras dimensiones.

 La iluminación puede ser unidimensional, como le ha ocurrido a mucha gente. Eso les satisface y desaparecen en la fuente universal. Pero la iluminación puede ser multidimensional, puede producir muchas flores en el mundo. Y estás en deuda con el mundo porque eres hijo de esta tierra.

Recuerdo una frase de Zaratustra: «No traiciones nunca a la tierra. Incluso en tu mayor gloria, no te olvides de la tierra, porque es tu madre. Y no te olvides de la gente. Pueden haberte entorpecido el camino, pueden haber sido tus enemigos, pueden haber intentado destruirte de todas las maneras; quizá ya te hayan crucificado, apedreado o envenenado, pero no te olvides de ellos. Cualquier cosa que te hayan hecho, lo han hecho de forma inconsciente. Si no les perdonas, ¿quién les va a perdonar? Y tu perdón te enriquecerá inmensamente».

 Ten cuidado de no estar a favor de nada que vaya contra la compasión. La envidia, la competencia o el esfuerzo por dominar... todas esas cosas van contra la compasión. Y te darás cuenta inmediatamente porque tu compasión empezará a tambalearse. En cuanto sientas que tu compasión titubea, debes de estar haciendo algo que va contra ella. Puedes envenenar tu compasión con cosas estúpidas que solamente te provocan ansiedad, angustia, lucha y el desgaste absoluto de una vida enormemente valiosa.

 Te voy a contar una bella historia:
Juan llegó a casa una hora antes que de costumbre y se encontró a su mujer desnuda en la cama. Cuando le preguntó por qué, ella le explicó. 'Estoy protestando porque no tengo ropa bonita para ponerme'.

 Juan abrió el armario. 'Eso es ridículo -dijo-, mira aquí dentro. Tienes un vestido amarillo, un vestido rojo, un vestido estampado, un traje de chaqueta y pantalón, un... ¡Hola, Paco! -y siguió diciendo-, un vestido verde...'

 ¡Eso es compasión! Compasión hacia su mujer y compasión hacia Paco. No hay celos ni pelea, simplemente: '¡Hola, Paco! ¿Qué tal?', y sigue con lo suyo. Ni siquiera le pregunta: '¿Qué estás haciendo en mi armario?'.

La compasión es muy comprensiva. Es la comprensión más refinada que puede tener el ser humano.

 A un hombre compasivo no deberían importunarle los pequeños detalles de la vida que suceden continuamente. Solo así, de forma indirecta, estás ayudando a que tus energías compasivas se acumulen, se cristalicen, se fortalezcan y sigan aumentando con tu meditación. Así cuando llegue el momento dichoso, cuando estés lleno de luz, al menos tendrás un compañero, la compasión. A partir de ahí tendrás un nuevo estilo de vida... porque ahora es tanto lo que tienes que puedes bendecir al mundo entero.

 Aunque Gautama Buda siempre insistió en no hacerla, finalmente tuvo que hacer una división o una clasificación de sus discípulos. A una categoría le da el nombre de arhatas: son los iluminados, pero sin compasión. Han empleado toda su energía en la meditación pero no han escuchado lo que Buda había dicho acerca de la compasión. A los otros los llama bodhisattvas: son los que han escuchado su mensaje sobre la compasión. Están iluminados con compasión, de forma que no tienen prisa por llegar a la otra orilla; quieren quedarse en esta orilla pasando todo tipo de dificultades para ayudar a la gente. 

 Su barco ya ha llegado, quizá el capitán esté diciendo: 'No pierdas el tiempo, ha llegado la llamada de la otra orilla que has estado buscando toda tu vida'. Pero convencen al capitán para que espere un poco y poder así compartir su alegría, su sabiduría, su luz y su amor con todas las personas que están buscando lo mismo. En su interior, esto se convertirá en un sentimiento de confianza: «Sí, efectivamente hay otra orilla, y cuando estés listo vendrá el barco para llevarte hasta allí. Hay una orilla de inmortales, una orilla donde no existe la desdicha, y donde la vida es simplemente una canción y una danza del momento. Pero, antes de dejar el mundo déjame darle a estas personas algo para que al menos lo puedan saborear».

 Los maestros han intentado aferrarse a algo de todas las formas posibles para no ser arrastrados hasta la otra orilla. Según Buda, lo mejor es la compasión, porque la compasión, si se analiza en profundidad, también es un deseo. La idea de ayudar a los demás también es un deseo, siempre que tengas ese deseo no podrás ser transportado a la otra orilla. Es un hilo muy fino que te mantiene unido al mundo. 

 Todo se rompe, todas las cadenas... excepto un fino hilo de amor. Pero Buda hacía énfasis en aferrarse en todo lo posible a ese fino hilo, ayudar a toda la gente que sea posible. Es la única forma de elevar la conciencia del mundo que te ha dado la vida, que te ha dado la oportunidad de iluminarte.

 Ahora es el momento de devolverle algo, aunque no puedas devolver todo lo que la vida te ha dado; de dar algo en agradecimiento, aunque solo sean dos flores.


La Meditación es la Flor y la Compasión es su Fragancia.

 Ocurre exactamente así. La flor florece y la fragancia se esparce por el viento en todas las direcciones para ser transportada hasta los confines del mundo. Pero lo más importante es el florecimiento de la flor.

 El hombre también tiene un potencial de florecimiento. Hasta que el ser interno del hombre florezca, no será posible la fragancia de la compasión. La compasión no se puede practicar, no es una disciplina ni puedes dirigirla. Está más allá de ti. Si meditas, un día, súbitamente te darás cuenta de un nuevo fenómeno, algo absolutamente extraño que sale de tu ser, es la compasión que fluye hacia toda la existencia. Va hasta los mismos confines de la existencia sin encaminarla, sin dirigirla.

 Sin la meditación, la energía sigue siendo pasión; con la meditación, la misma energía se convierte en compasión. La pasión y la compasión no son dos energías, sino una y la misma. Cuando esa energía pasa a través de la meditación se transforma, se transfigura y adquiere una cualidad diferente. La pasión se dirige hacia abajo, la compasión se dirige hacia arriba; la pasión se mueve a través del deseo, la compasión se mueve a través de la ausencia de deseos; la pasión es un entretenimiento para que olvides la desdicha en la que vives, la compasión es una celebración y una danza de realización, de satisfacción... estás tan satisfecho que puedes compartir. Ahora ya no queda nada; has alcanzado el destino que llevabas dentro de ti como un potencial o un brote sin florecer desde hace milenios. 

 Ahora ha florecido y está bailando. Lo has conseguido, estás satisfecho y ya no tienes que conseguir nada más, no tienes que ir a ninguna parte, no tienes que hacer nada. ¿Y qué sucederá ahora con la energía? Empezarás a compartir. La misma energía que se movía por las capas oscuras de la pasión ahora se dirige hacia arriba con rayos luminosos; no está contaminada por ningún deseo ni por ningún condicionamiento. No está corrompida por ninguna motivación, por eso la llamo fragancia. La flor es limitada, pero la fragancia no. La flor tiene limitaciones, porque en alguna parte está enraizada en las ataduras, pero la fragancia no tiene ataduras. Simplemente se mueve, va por el viento; no tiene amarres en la tierra.


Osho Compasión
Osho Compasión  

 La meditación es una flor, tiene raíces y existe dentro de ti. La compasión, cuando sucede, no está arraigada sino que se va moviendo. Buda desapareció pero su compasión no. La flor tarde o temprano morirá -es parte de la tierra y el polvo vuelve a ser polvo- pero la fragancia que ha liberado se quedará para siempre jamás. Buda ha desaparecido y Jesús ha desaparecido, pero su fragancia no. Su compasión sigue estando, y cualquiera que esté receptivo a su compasión sentirá su impacto inmediatamente, le afectará y le iniciará en un nuevo viaje, una nueva peregrinación.

 La compasión no se limita a la flor; aunque proviene de la flor, no es la flor. Llega a través de la flor, pero la flor solamente es un canal; en realidad, viene del más allá. Sin la flor no puede existir -la flor es un estadio necesario-, pero no pertenece a la flor. En cuanto la flor florece, libera su fragancia.

 Hay que comprender profundamente esta insistencia, este énfasis, porque puedes empezar a practicar la compasión pero, si no lo comprendes, no se tratará de la auténtica fragancia. Una compasión practicada es sencillamente la misma pasión con otro nombre. Es el mismo deseo contaminado, la motivación corrompida y puede ser muy peligrosa para los demás, porque en nombre de la compasión puedes destruir, en nombre de la compasión puedes crear ataduras. No se trata de compasión y si la practicas estarás siendo artificial y convencional; en el fondo, un hipócrita.

 Lo primero que debes recordar es que la compasión no se puede practicar. En esto han fallado los seguidores de todos los grandes maestros religiosos. Buda alcanzó la compasión a través de la meditación, y ahora los budistas continúan practicando la compasión. Jesús alcanzó la compasión a través de la meditación y ahora los católicos, los misioneros católicos, continúan practicando el amor, la compasión, el servicio a la humanidad, pero su compasión ha demostrado ser muy destructiva para el mundo. Su compasión solo ha originado guerras y ha destruido a millones de personas que han acabado en profundas prisiones.

 La compasión te libera y te da libertad, pero solo puede llegar a través de la meditación, no hay otra forma. Buda dijo que la compasión es un resultado, una consecuencia. No puedes lograr la consecuencia directamente, sino que debes hacer algo; tienes que provocar la causa para que le siga el efecto. Si realmente quieres entender qué es la compasión debes entender qué es la meditación. Olvídate de la compasión, porque llega espontáneamente.

 Intenta comprender qué es la meditación. La compasión puede convertirse en el criterio que define si la meditación ha sido correcta o no. Si la meditación ha sido correcta, tenderá a haber compasión; eso es lo natural, ya que la sigue como si fuera su sombra. Si la meditación no ha sido correcta entonces no habrá compasión. La compasión puede por tanto actuar como un criterio para saber si la meditación ha sido realmente correcta o no. 

 Y puede ser que la meditación esté mal. Las personas tienen la idea equivocada de que todas las meditaciones son correctas, pero no es así. Las meditaciones pueden estar mal. Por ejemplo, una meditación que te conduce a una concentración profunda no es correcta, y no acabará en compasión. En vez de ir abriéndote, te irás cerrando cada vez más. Si vas reduciendo tu conciencia, concentrándote en algo y excluyendo al resto de la existencia, si te centras solamente en una cosa, cada vez habrá más tensión dentro de ti. De ahí la palabra «atención». Significa 'entensión'. Concentración, el mismo sonido de la palabra ya crea una sensación de tensión. Osho





 Aqui te dejo unos vídeos de Osho que lo quiero compartir con vos uno es sobre la Compasión el florecimiento del Amor y otro vídeo sobre Sexo, amor y compasión espero que te gusten! Namaste!










Fuente: Extraído del libro/Osho/Compasion: El Florecimiento supremo del amor
Fuente: Video www.youtube.com 
Fuente: Video www.youtube.com 

miércoles, 14 de octubre de 2015

Otra biografía ( 1888 - 1989 ) - Krishnamacharya

SRI TIRUMALAI  KRISHNAMACHARYA


18 de noviembre de 1888 - 3 de noviembre de 1989



 Quizá nunca hayas escuchado hablar de el, pero es posible que Tirumalai Krishnamacharya haya influenciado e incluso inventado tu Yoga. Ya sea que practiques las series dinámicas de Pattabhi Jois, el refinado alineamiento de B.K.S. Iyengar, las posturas clásicas de Indra Devi o el Vinyasa del ViniYoga hecho a tu medida, tu practica se origina en la misma fuente: un bramin de un metro cincuenta y cinco nacido hace mas de cien años en una pequeña aldea del sur de la India. No cruzo jamás ningún océano, pero el Yoga de Krishnamacharya se ha esparcido por toda Europa, Asia y las Américas. 

 Es difícil encontrar hoy día una tradición yoguica cuyas asanas no haya influenciado. Aun cuando aprendas de algún yogui apartado ahora de las tradiciones asociadas con Krishnamacharya, es bastante probable que tu maestro haya estudiado previamente el método Iyengar, Ashtanga, o Viniyoga antes de desarrollar su propio estilo. Rodney Yee, que aparece en numerosos y populares videos, estudio por ejemplo, con Iyengar. Richard Hittleman, un conocido yogui de la T.V. de los años 70 estudio con Devi. 

 Otros profesores han incorporado enseñanzas de varios estilos basados en Krishnamacharya, creando a su vez métodos particulares tales como el White Lotus Yoga de Ganga White y el ISHTA Yoga de Manny Finger. La mayoría de los profesores incluso de estilos no directamente relacionados con Krishnamacharya – Sivananda y Bikram yoga, por ejemplo - han sido influenciados por algunos aspectos de las enseñanzas de Krishnamacharya. Muchas de sus contribuciones han sido integradas de tal modo en el tejido de la tela del Yoga que, la fuente ha sido olvidada. Se dice que Krishnamacharya es responsable del moderno énfasis en Shirshasana (paro de cabeza) y Sarvangasana (equilibrio sobre los hombros). 

 Fue pionero en el refinamiento de las posturas, en optimizar sus secuencias y en atribuir valor terapéutico a asanas especificos. Al combinar pranayama y asanas, hizo de las posturas una parte integral de la meditación, en lugar de ser un paso en el camino que a ella conduce.
En efecto, la influencia de Krishnamacharya se puede apreciar, mas nítidamente, en el énfasis en la practica de asanas, que ha llegado a ser la rubrica del Yoga de hoy. Probablemente no ha existido otro yogui que haya desarrollado tan deliberadamente las practicas físicas.

 En el proceso, transformo el Hatha – que era un oscuro riachuelo del Yoga – en su cauce principal. El resurgimiento del Yoga en India le debe muchísimo a sus innumerables tours y demostraciones, durante los años 30 y también a sus cuatro más famosos discípulos – Jois, Iyengar, Devi y a su propio hijo T.K.V. Desikachar, que han jugado un enorme rol en la popularización del Yoga en Occidente.


Recuperando las raíces del yoga

 Krishnamacharya sigue siendo un misterio, incluso para su propia familia. Nunca escribió sus memorias o se atribuyo alguna de sus numerosas innovaciones. Su vida esta envuelta en mito. Aquellos que lo conocieron bien ya son demasiado ancianos. Y si perdemos sus recuerdos, corremos el riesgo de perder mucho mas que la historia de uno de los hombres mas notables del yoga, corremos el riesgo de perder la visión de la historia de esta vibrante tradicion que hemos heredado. Es curioso ver como la evolución de la personalidad de este hombre multifacético influencia el Yoga que practicamos hoy día. 


Krishnamacharya
Krishnamacharya
 Krishnamacharya comenzó su carrera como profesor perfeccionando su estricta e idealista versión del hatha yoga. Y, a medida que la corriente de la historia lo fue forzando a adaptar, se transformo en uno de los mas grandes reformadores del Yoga. Algunos de sus estudiantes lo recuerdan como un maestro riguroso y volátil, B.K.S. Iyengar decia que Krishnamacharya podría haber sido un santo ni no hubiese sido tan egocéntrico y tenido tan mal genio. 

 Otros lo recuerdan como un gentil mentor que valoraba sus individualidades. Desikachar, por ejemplo, describe a su padre como una persona amable que a menudo, colocaba sobre su cabeza las sandalias de su difunto guru, en un acto de humildad. Ambos hombres continúan siendo totalmente leales a su guru, aun cuando lo conocieron en diferentes etapas de su vida, es como si recordaran a dos personas diferentes. Es posible apreciar todavía en los tonos disonantes de las tradiciones que el inspiro, características aparentemente opuestas, algunas suaves, algunas estrictas, cada una atrayendo personalidades diferentes y agregando profundidad y variedad a nuestra practica de Yoga, todavía en desarrollo.

Emergiendo de las sombras

 El mundo del yoga que Krishnamacharya heredo a su nacimiento, en 1888, era bastante diferente al de hoy. El yoga había perdido mucha fuerza debido a las presiones del régimen colonial británico. Solo un pequeño grupo de hindúes lo practicaba. Pero, a mediados del siglo diecinueve y comienzos del veinte, movimientos revitalizadores hindúes insuflaron nueva vida en la tradición india. De joven, Krishnamacharya se sumergió en el aprendizaje de diversas disciplinas clásicas hindúes, incluyendo el idioma sánscrito, rituales, leyes, medicina india básica. Con el tiempo, iba a canalizar este amplio bagaje de conocimientos hacia el estudio del Yoga, en donde sintetizaría la sabiduría hindú de estas tradiciones.

 Según notas biográficas escritas por Krishnamacharya cerca del termino de su vida, su padre lo habría iniciado en el Yoga a la edad de cinco años, época en que comenzó a enseñarle los Yoga Sutras de Patanjali, y le dijo que su familia descendía de un respetado yogui del siglo IX, Nathamuni. Aunque su padre murió antes de que Krishnamacharya alcanzara la pubertad, inculcó en su hijo una gran sed por el conocimiento y el deseo especifico de estudiar Yoga. 

 En otro manuscrito Krishnamacharya escribió, que cuando todavía era un mocoso, aprendió 24 asanas de un Swami de Sringeri Math, el mismo templo que vio nacer el linaje de Shivananda Yogananda. Luego, a la edad de 16 años, hizo un peregrinaje al santuario de Narhamuni, en Alvar Tirunagari, donde se encontró, en una extraordinaria visión, con su legendario antepasado. 

 Tal como siempre contó esta historia, se encontró con un anciano en la puerta del templo, quien le indico con el dedo un bosquecillo de mangos que había por ahí cerca. Krishnamacharya camino hacia el bosquecillo donde se desplomo de cansancio. Cuando volvió en si y se levanto, noto que se habían reunido a su alrededor varios yoguis. Su antepasado Nathamuni le canto versos de Yogarahasya (en sánscrito, La esencia del Yoga), un texto perdido hacia mas de mil años. Krishnamacharya lo memorizo y posteriormente lo transcribió. Las semillas de muchas innovaciones en las enseñanzas de Krishnamacharya se pueden encontrar en este texto, disponible ahora en una versión en ingles (Yogarahasya, traducido por T.K.V. Desikachar, Krishnamacharya Yoga Mandiram, 1998). 

 Aun cuando la historia del autor pudiese aparecer rebuscada, apunta a un importante rasgo de la personalidad de Krishnamacharya: Nunca se atribuyo originalidad. En su versión, el Yoga es divino. Todas sus ideas, originales o no, se las atribuyo a los antiguos textos, o bien a su guru. Después de su experiencia en el santuario de Nathamuni, Krishamacharya continuo la exploración de una panoplia de disciplinas clásicas indias, obteniendo diplomas en filosofía, lógica, divinidad y música. Practicó Yoga a partir de los conocimientos rudimentarios, obtenidos en los textos y en alguna entrevista ocasional con algún yogui, pero siempre anhelaba estudiar mas profundamente, como le había recomendado su padre. 

 Un profesor universitario lo vio practicando sus asanas y le recomendó que buscara un maestro llamado Shri Ramamohan Brahmachari, uno de los pocos hatha yoguis que todavía quedaban. Sabemos poco sobre Brahmachari, excepto que vivía en una remota cueva con su esposa y tres hijos. Krishnamacharya cuenta que paso siete años con su profesor memorizando los yoga Sutras de Patanjali, aprendiendo asanas y pranayama, y estudiando los aspectos terapéuticos del Yoga. Durante su aprendizaje. Krishnamacharya dice haber dominado 3000 asanas desarrollando algunos de sus mas notables talentos, como detener el pulso. 

 A cambio de la instrucción, Brahnmachari le pidió a su leal pupilo que retornara a su ciudad a enseñar Yoga y a establecer una familia. La educación de Krishnamacharya le habría permitido conseguir una buena posición en cualquier prestigiosa institución, pero el renunció a esas oportunidades y prefirió honrar la promesa que le había hecho a su mentor. Y, a pesar de todo su entrenamiento, Krishnamacharya regreso a la pobreza. En los años de 1920 enseñar Yoga no era remunerativo. Los estudiantes eran pocos, y Krishnamacharya tuvo que aceptar un trabajo como capataz en una plantación de café. Pero, en sus días libres, viajaba por la provincia haciendo discursos y demostraciones de Yoga. Krishnamacharya hizo uso de los siddhis, las capacidades sobrenaturales del cuerpo yoguico, para popularizar el Yoga. 

 Estas demostraciones – destinadas a despertar el interés de una tradición moribunda incluían el suspender el pulso, detener vehículos con sus manos, el hacer posturas inverosímiles y levantar objetos pesados con sus dientes. Pensó que para enseñar Yoga, primero tenia que atraer la atención del publico. Por medio de un matrimonio arreglado, Krishnamacharya honro la segunda petición de su guru. Los antiguos yoguis eran ascetas que vivían en el bosque sin hogar ni familia. Pero el guru de Krishnamacharya quería que el aprendiera la vida de familia y que enseñara Yoga que sirviera al ciudadano común. 

 Al comienzo esto resulto ser mas difícil de lo imaginado. La pareja vivía en tal pobreza que Krishnamacharya solo tenia un taparrabos, un retazo de genero del sari de su esposa. Mas tarde recordaría este periodo como el mas duro de su vida, pero las dificultades solo lograron endurecer aun mas su inquebrantable resolución de enseñar Yoga.


El desarrollo del Vinyasa Yoga


 La fortuna de Krishnamacharya mejoro cuando en 1931 recibió una invitación para enseñar en el Sanskrit College de Mysore. Allí recibió un buen salario y la posibilidad de dedicarse por completo a la enseñanza del Yoga. La familia gobernante de Mysore, por mucho tiempo, había promovido todas las formas de arte autóctono, apoyando e inyectando nuevo vigor a la cultura india. Por mas de un siglo ya había patrocinado el Hatha Yoga y la biblioteca contenía las mas antiguas compilaciones ilustradas de asanas que ahora son conocidas: Sritattvanidhi (traducidas al ingles por el erudito en sánscrito Mormas E. Sjoman en The Yoga Tradition of the Mysore Palace, Adhinav Publications, New Delhi, 1999). 


Krishnamacharya
Krishnamacharya
 Durante las dos décadas siguientes el Maharajá de Mysore ayudo a Krishnamacharya a promover el Yoga a través de la india, financiando demostraciones y publicaciones. Siendo diabético el Maharajá sintió fuertemente la relación entre yoga y la recuperación de la salud, y Krishnamacharya dedicó mucho tiempo a desarrollar esta conexión. 

 El puesto de Krishnamacharya en el Sanskrit College no duro mucho. Era demasiado estricto y sus alumnos se quejaron. Como al Maharajá le gustaba Krishnamacharya y no quería perder su amistad y consejo, le propuso una solución: le ofrecio la sala de gimnasia del palacio para que iniciara su propia escuela de Yoga, Yogashala.


Así empezó uno de los periodos mas fértiles de Krishnamacharya. Durante este tiempo desarrollo lo que hoy se conoce como Ashtanga Vinyasa Yoga.

 Como los pupilos de Krishnamacharya eran en su gran mayoría jóvenes activos, adapto técnicas de Yoga, gimnasia y lucha india, para desarrollar las secuencias dinámicas de asanas cuyo propósito era conseguir un insuperable estado físico. Este estilo de Vinyasa utiliza los movimientos de Surya Namaskar (saludo al sol) para entrar y salir de cada asana. Cada movimiento se coordina con una forma especial de respirar y drishti, o enfoque de los ojos en ciertos puntos, lo que ayuda a la concentración meditativa. Con el tiempo Krishnamacharya estandarizo las secuencias de posturas en tres series: primarias, intermedias y avanzadas. Los estudiantes eran agrupados de acuerdo a su experiencia y habilidad, teniendo que memorizar cada secuencia antes de avanzar a la siguiente.


Krishnamacharya
Krishnamacharya
 Aun cuando Krishnamacharya desarrollo esta forma de practicar Yoga durante la década de 1930, permaneció prácticamente desconocida en occidente por casi 40 años. Recientemente se ha transformado en una de las formas de Yoga mas populares, gracias al trabajo de uno de sus mas leales y famosos discípulos: K. Pattabhi Jois. Pattabhi Jois conoció a Krishnamacharya en sus tiempos difíciles, antes de los años en el palacio de Mysore. Era un robusto niño de 12 años cuando asistió a una de las charlas de Krishnamacharya. Intrigado por la demostración de asanas le pidio a Krishnamacharya que le enseñara Yoga. 

 Las lecciones empezaron al día siguiente, horas antes de que sonara la campana de la escuela y continuaron cada mañana por tres años hasta que Jois tuvo que abandonar su hogar para entrar en el Sanskrit College. Cuando Krishnamacharya acepto el puesto de profesor en ese College, dos años mas tarde, Pattabhi Jois, desbordando de alegría reanudo sus lecciones de Yoga. Jois conservo una inmensa cantidad de recuerdos de los años que estudio con Krishnamacharya. Durante décadas ha mantenido el trabajo que le dejo Krishamacharya con gran devoción, refinando las secuencias de asanas sin inflingirles modificaciones sustanciales, tal como un violinista clásico pudiera matizar la melodía de un concierto de Mozart, sin cambiar una nota. Jois, a menudo ha dicho que el concepto de vinyasa se origino en un antiguo texto llamado Yoga Kuruntha.

 Desgraciadamente, el texto desapareció, nunca nadie lo ha visto. Existen tantas historias sobre su descubrimiento y contenido que uno se cuestiona su autenticidad. Cuando se le preguntó a Jois si el había alguna vez leído el texto, respondió: " No, solo Krishnamacharya". Enseguida le resto importancia a la escritura, indicando varios otros textos que, también dieron forma al Yoga que aprendió de Krishnamacharya, incluyendo el Hatha Yoga Pradipika, los Yoga Sutras, el Baghavad Gita. 

 Cualquiera fuesen las raíces del Ashtanga Vinyasa Yoga, hoy es uno de los mas influyentes componentes del legado de Krishnamacharya. Quizás, este método, originalmente diseñado para los jóvenes, nos muestra un camino mas amigable hacia una espiritualidad mas profunda en una cultura que valora la energía y lo externo mas que lo interno. En las ultimas tres décadas un numero creciente de yoguis se ha sentido atraído a su precisión e intensidad. Muchos de ellos han hecho el peregrinaje a Mysore, donde Jois todavía enseña.


Rompiendo una tradición

 Aunque, Krisnamacharya le enseño a niños y jóvenes en el palacio de Mysore, sus demostraciones publicas atrajeron a diversas congregaciones. Disfrutaba del desafío de presentar el Yoga a públicos con diferente formación y educación. En sus frecuentes tours, que él llamaba viajes propagandísticos, introdujo el yoga entre los soldados británicos, los Maharajas musulmanes y los indios de todas las religiones credos. 

 Krishnamacharya siempre enfatizaba que el Yoga era para todos, y adecuaba sus enseñanzas para asi respetar las creencias de sus estudiantes. Pero mientras pasaba por alto las diferencias culturales, religiosas y de clases, siempre mantuvo una actitud patriarcal hacia las mujeres. El destino sin embargo, le hizo una jugada: El primer estudiante que llevó su Yoga al escenario mundial pidió ser admitida vistiendo un sari… ¡ Y además era occidental!


Krishnamacharya con Indra Devi

 La mujer, que llego a ser conocida como Indra Devi (nacida en Zhenia Labunskaia, en la Latvia pre-soviética) era amiga de la familia real de Mysore. Después de ver una de las demostraciones de Krishnamacharya, pidió ser admitida como estudiante. Al comienzo ni extranjeros ni mujeres eran aceptados. Pero Devi insistió, persuadiendo al Maharajá que intercediera en su favor con este bramin. 

 De mala gana Krishnamacharya inicio las clases, sometiéndola a una estricta dieta y a un difícil régimen de enseñanza destinado a quebrar su voluntad. Ella paso cada desafió impuesto por Krishnamacharya, llegando a ser amiga de el y ejemplar estudiante. Después de un año de aprendizaje, Krishnamacharya le pidió que enseñara Yoga. Le pidió que trajera a las clases un cuaderno y paso con ella varios días dictándole sus conocimientos sobre como enseñar el Yoga, sobre dieta y pranayama. 


Krishnamacharya con Indra Devi
Krishnamacharya con Indra Devi

 Inspirada en estas enseñanzas, escribió mas tarde el libro best seller sobre Hata yoga, Forever Young, Forever Healthy (Prentice Hall, Inc., 1953). Años después de haber estudiado con Krishnamacharya, Devi fundó la primera escuela de Yoga en Shangai, China, donde Madame Chiang Kai-shek fue una de sus alumnas. Posteriormente logro convencer a los lideres soviéticas de que el yoga no era una religión y asi pudo abrir las puertas de la Unión Soviética al Yoga, donde hasta entonces era ilegal. En 1947 se traslado a Estados Unidos. 

 Viviendo en Hollywood llego a ser conocida como La primera Dama del yoga, atrayendo a estudiantes como Marilyn Monroe, Elizabeth Arden, Greta Garbo y Gloria Swanson. Gracias a Devi, Krishnamacharya pudo disfrutar de su primera exposición internacional. Aunque estudió con Krishnamacharya durante el periodo de Mysore, el Yoga que enseño Indra Devi tiene poco en común con el Ashtanga vinyasa de Jois. El altamente personalizado estilo de Devi siempre se ha mantenido en sus enseñanzas, este es un estilo suave. 

 Aunque su estilo no utiliza Vinyasa, usa el principio de las secuencias de Krishnamacharya de manera que sus clases recorren un camino – empezando con posturas de pie, progresando hacia un asana central seguido de posturas complementarias y terminando con relajación. De la misma forma que ocurrio con Jois, Krishnamacharya le enseñó a combinar pranayama y asanas. Los estudiantes de su linaje todavía practican, cada postura con una forma determinada de respirar.

 Devi agrego, además, un aspecto devocional a su trabajo que llamo Sai yoga. La postura principal de cada clase incluye una invocación de manera que el foco de cada práctica contiene una meditación en la forma de una oración ecuménica. Aunque ella misma desarrolló este concepto, pudo ya haber estado presente en forma embriónica, en las enseñanzas que recibió de Krishnamachara. En sus últimos años, Krishnamacharya también recomendó cantos devocionales dentro de la practica de asanas. 

 En la actualidad, acercándose a los 103 años, Devi recibe cada tarde estudiantes en uno de sus seis centros de Buenos Aires, Argentina. Y hasta hace tres años atrás, todavía enseñaba posturas. Bien entrada en sus noventa años, continuo viajando por el mundo, llevando la influencia de Krishnamacharya a mucha gente en Norte y Sudamérica. 



 Indra Devi
 Indra Devi

 Su impacto en los Estados Unidos se diluyo cuando ella se traslado a vivir a Buenos Aires, en 1985, pero su prestigio en Latinoamérica se extiende mucho mas allá de la comunidad argentina del Yoga. Tendrás dificultades en encontrar a alguien en Buenos Aires que no haya escuchado hablar de ella. Se contacto con todos los estratos de la sociedad latina. Las seis escuelas de Yoga de Devi, imparten 15 clases de asanas el día y los graduados de su curso de formación de profesores, que dura cuatro años, reciben un certificado internacionalmente reconocido que equivale a un grado pre-universitario.


Instruyendo a Iyengar

 Durante el periodo en que Krishnamacharya les enseñaba a Devi y a Jois, brevemente también le enseño a un niño llamado B.K.S. Iyengar, quien creció para jugar, probablemente, el rol más significativo, en introducir el Hatha yoga en Occidente. Es difícil imaginar como habría sido el Yoga que practicamos hoy día sin la contribución de Iyengar, en especial su detallada, precisa y sistemática ejecución de cada asana, su investigación sobre las aplicaciones terapéuticas y su diferenciación por niveles, el riguroso sistema de entrenamiento que ha producido tantos profesores influyentes.

 También es difícil saber cuanto influenció su desarrollo posterior el entrenamiento que recibió de Krishnamacharya. Aunque intenso, el tiempo que paso junto a su maestro, fue corto: solo un año. Además de inculcar en Iyengar devoción por el Yoga, quizá, planto también las semillas que mas tarde germinarian en el yoga de Iyengar. (Algunas de las características por las cuales es conocido hoy día particularmente las modificaciones a las posturas y sus usos terapéuticos son muy similares a las que Krishnamacharya desarrollo en su trabajo de los últimos años). 

 Posiblemente cualquier investigación profunda en el Hatha yoga produce resultados similares. De cualquier modo, Iyengar siempre ha idolatrado el guru de su niñez. Todavía dice: " Soy solo un pequeño modelo en Yoga, mi guru fue un gran hombre". Al comienzo, el porvenir de Iyengar no era claro. Cuando Krishnamacharya lo invitó a vivir en su hogar - la esposa de Krishnamacharya hermana de Iyengar – predijo que el poco flexible adolescente no tenia futuro en el yoga. De hecho, lo que cuenta Iyengar de su vida con Krishnamacharya suena como una novela de Dickens. Krishnamacharya podía ser un profesor estrictísimo. 


Iyengar
Iyengar
 Al comienzo casi no se tomo la molestia de enseñarle a Iyengar, quien se pasaba la mayor parte del tiempo regando el jardín y haciendo todo tipo de tareas menores. El único amigo que tenía era su compañero de habitación, un niño llamado Keshavamurty, que era el favorito de Krishnamacharya. Una extraña jugada del destino hizo que un día desapareciera Keshavamurthy para nunca mas volver. Solo faltaban días para una importante demostración en el Yogashala y Krishamacharya, naturalmente, confiaba en su pupilo estrella para que demostrara los asanas. Enfrentando a esta crisis, Krishnamacharya rápidamente comenzó a entrenar a Iyengar en una serie de complicadas posturas. 

 Iyengar practico, en forma diligente, y el día de la demostración sorprendió a Krishnamacharya con una excepcional actuación. Después de esto, Krishnamacharya comenzó la instrucción de su pupilo con renovado vigor. Iyengar progreso rápidamente y empezó también a asistir a Krishnamacharya en sus clases en el yogashala y a acompañarlo en tours. Krishnamacharya continuó sin embargo su autoritario estilo de instrucción. En una oportunidad cuando Krishnamacharya le ordenó que hiciera hanumanasana, (apertura completa de piernas, split), Iyengar se quejo de que nunca había hecho es postura antes. ¡Hazlo! Le grito Krishnamacharya. Iyengar lo hizo desgarrándose los músculos de la corva.


Iyengar y Patthabi Jois

 Su corto aprendizaje termino abruptamente. Después de una demostración de Yoga en el norte de la provincia de Karnataka, un grupo de mujeres le pidió a Krishnamacharya que les enseñara. Krishnamacharya eligió a Iyengar, su estudiante mas joven, para que impartiera esa clase. En esa época las clases eran segregadas, es decir, las mujeres estudiaban separadamente de los hombres. Iyengar impresiono a las mujeres con su forma de enseñar. Y, a pedido de ellas, Krishnamacharya designo a Iyengar como su instructor. Enseñar fue una promoción para Iyengar, pero no contribuyo mayormente a mejorar su situación. Enseñar yoga era todavía una profesión marginal. A veces, recuerda Iyengar, comía solo un plato de arroz cada tres días, sustentándose solamente con agua. Pero se entrego en cuerpo y alma al yoga. 

 De hecho, Iyengar dice que era tal su obsesión por el yoga que, algunos vecinos y miembros de la familia creyeron que había enloquecido. Practicaba durante horas, usaba pesadas piedras para forzar sus piernas en Baddha Konasana (sentado con las plantas de los pies juntas) o bien doblándose hacia atrás sobre un rodillo compactador de cemento para mejorar su Urdhva Dhanurasana (la araña). Preocupado por su bienestar, el hermano de Iyengar arregló su matrimonio con una joven de 16 años llamada Ramamani. 

 Afortunadamente, Ramamani respetaba su trabajo y llego a ser una compañera muy importante en su investigación de asanas. Varios ciento de millas alejado de su guru, la unica forma que tenia Iyengar de aprender mas sobre asanas, era explorar con su propio cuerpo y analizar los efectos. Con la ayuda de Ramamani, Iyengar refinó y mejoró las asanas que aprendió de Krishnamacharya.

Al igual que Krishnamacharya, a medida que Iyengar ganaba estudiantes, iba adaptando y modificando las posturas para satisfacer sus necesidades. Y también, al igual que Krishnamacharya, Iyengar nunca dudo cuando tuvo que innovar. En gran medida, abandonó el estilo Vinyasa de su mentor. En cambio, al desarrollar cada postura, constantemente investigó la naturaleza del alineamiento interno, considerando los efectos de cada parte del cuerpo, incluso la piel. 

 Debido a que muchos de los estudiantes que vinieron a el estaban en peores condiciones físicas que los jóvenes estudiantes de Krishnamacharya, Iyengar tuvo que aprender a desarrollar elementos especiales (elementos de ayuda como bloques de madera, cinturones de algodón, la pared) para ayudarles. Y, como alguno de sus estudiantes estaban enfermos, Iyengar empezó a desarrollar asanas como herramienta de curación, creando programas terapéuticos específicos. Adicionalmente, Iyengar empezó a ver el cuerpo como si fuera un templo y las asanas, como las oraciones. 


Iyengar y Patthabi Jois
Iyengar y Patthabi Jois

 El énfasis de Iyengar en los asanas no siempre gusto a su maestro. Aunque en las celebraciones de los 60 años de Iyengar, Krishnamacharya elogió las aptitudes de Iyengar en la práctica de asanas, le sugirió que ya era tiempo que se enfocara más hacia la meditación. A través de las decadas de los años 30, 40 y 50, la reputación de Iyengar como maestro y como terapeuta continúo creciendo. Obtuvo estudiantes famosos y respetados, tales como el filosofo Jiddhu Krishnamurti y el violinista Yehudi Menuhin, quienes lo ayudaron a atraer estudiantes occidentales. En los años 60 el Yoga estaba formando parte de la cultura mundial, e Iyengar estaba siendo reconocido como uno de sus principales embajadores.


Sobreviviendo los años difíciles.

 Aun cuando sus estudiantes prosperaban y difundían su evangelio yoguico, Krishnamacharya volvió a encontrarse con tiempos difíciles. Ya en 1947 el número de alumnos había bajado, considerablemente, en el Yogashala. Según Jois, solo quedaban tres alumnos. El patrocinio gubernamental también se había terminado, India había obtenido su independencia los políticos que reemplazaron a la familia real de Mysore tenían poco interes en el 
Yoga. Krishnamacharya lucho por mantener viva la escuela, pero en 1950 tuvo que cerrar. 

 Un Krishnamacharya de 60 años se vió en la situación de tener que empezar todo de nuevo. A diferencia de algunos de sus protegidos, Krishnamacharya no tuvo la fortuna de disfrutar de los beneficios de la creciente popularidad del Yoga. Continuó estudiando, enseñando y desarrollando su Yoga en casi total oscuridad. Iyengar estima que este período solitario , cambió la disposición de Krishnamacharya. Según Iyengar, Krishnamacharya podía permanecer distante bajo la protección del Maharajá de Mysore. 

Pero entregado a si mismo, obligado a conseguir sus propios estudiantes, tuvo mas motivación para adaptarse a la sociedad y desarrollar mayor compasión. Asi fue como, en 1950, cuando Krishnamacharya luchaba por conseguir trabajo, debió aceptar un puesto de profesor en Mysore, en el Vivekananda College de Chennai. Nuevos estudiantes aparecieron, incluyendo gente de diferentes profesiones, estratos sociales y en variadas condiciones de
salud. Krishnamacharya tuvo que ingeniárselas para inventar nuevos métodos de enseñanza.

  Y, a medida que iban apareciendo estudiantes con menos aptitudes físicas algunos incluso con incapacidades, Krishnamacharya debió adaptar las posturas para satisfacer las necesidades de cada uno. Por ejemplo, instruía a un alumno que hiciera Paschimottanasana, (sentado con el cuerpo doblado hacia delante) con las rodillas estiradas para estirar los ligamentos de la corva, mientras que hacia hacer la misma postura a otro estudiante, pero con las rodillas dobladas. Del mismo modo, modificaba la respiración de acuerdo a las necesidades de sus alumnos, a veces reforzando el abdomen poniendo mayor énfasis en la exhalación otras, en la espalda, poniendo énfasis en la inhalación.

 Krishnamacharya variaba la duración, frecuencia y las secuencias en los asanas para ayudar a los estudiantes a alcanzar metas especificas de corto plazo, como recuperarse rápidamente de una enfermedad. Y , a medida que los alumnos progresaban, los ayudaba a refinar las posturas hasta conseguir la forma ideal. En su estilo particular, Krishnmacharya ayudaba a sus estudiantes a evolucionar de un Yoga que se adaptaba a sus limitaciones individuales, a un Yoga que maximizaba sus habilidades. 

 Este enfoque, que hoy día se conoce con el nombre de Viniyoga, se convirtió en la marca registrada de la enseñanza de Krishamacharya en sus décadas finales. Krishnamacharya parecía siempre dispuesto a ampliar estas técnicas a casi cualquier estado de salud que presentara un desafió. En una oportunidad, un doctor le pidió que le ayudara con un paciente que había tenido un infarto cerebral. 

 Krishnamacharya manipuló los miembros sin vida del paciente poniéndolos en diferentes posturas, una especie de yogaterapia. Y como con muchos estudiantes de Krishnamacharya, la salud de esta persona mejoró, y también la fama de Krishnamacharya como terapeuta. Fue la reputación de terapeuta la que atraería al último, y uno de sus mayores discípulos. Pero en ese tiempo, nadie -y menos Krishnamacharya – sospecharía que su hijo, T.K.V. Desikachar, llegaría a ser un famoso yogui, el que traspasaría del mundo del Yoga occidental, la linea completa de las enseñanzas de su padre, en especial la de los últimos años.


Manteniendo la llama viva.

 Aunque nacido en una familia de yoguis, Desikachar nunca sintió el deseo de continuar con la tradición. De niño, se alejaba de su padre cuando este le pedía que hiciera asanas. Krishnamachatya lo agarró una vez, le ató las manos y pies en Baddha Padmasana ( postura del loto con los brazos cruzados detrás de la espalda y las manos en los pies) y allí lo dejo por media hora. Este tipo de pedagogía no motivo a Desikachar a estudiar yoga, pero seguramente la inspiración llego por otros medios.

 Después de obtener un título de ingeniero en la universidad, Desikachar vino a visitar a su familia por un corto tiempo. Iba camino a Delhi, donde le habían ofrecido un buen trabajo en una firma europea. Una mañana cuando estaba sentado en los peldaños de la entrada de la casa leyendo el periódico, vio acercarse por la estrecha calle un enorme vehículo americano que se detuvo justo en frente de la casa de Krishnamacharya.  

 En ese preciso momento su padre salió de la casa, vistiendo solo un dhoti (tela de algodón enrollada alrededor de las caderas) y las marcas sagradas que indican una vida entera de devoción al dios Vishnu. Del asiento trasero del auto, descendió una mujer de apariencia europea, de mediana edad, gritando:

"¡Profesor, profesor! ". Se lanzo sobre los brazos de Krishnamacharya con un abrazo efusivo.
La sangre debe habérsele ido de la cara a Desikachar al presenciar esto, y sobretodo, cuando vio que Krishnamacharya también la abrazaba. En esos días, las mujeres occidentales y los Bramines no se abrazaban especialmente no en medio de la calle, y menos tratándose de un Bramin tan observante como Krishnamacharya.

 Cuando se hubo ido la mujer lo único que atinó a decir Desikachar fue : ¿Por qué?
Krishamacharya le explicó que la señora habia estado estudiando yoga con el, y que gracias a su ayuda, la mujer por primera vez en 20 años había podido conciliar el sueño. Quizá, la reacción de Desikachar al escuchar esta revelación fue una suerte de providencia o karma, sin duda esta prueba del poder del yoga le sirvió como una curiosa epifanía que cambiaría su vida para siempre. En un instante resolvió aprender lo que sabia de su padre. Krishnamacharya no recibió, de buen grado, este repentino interés de su hijo por el yoga. Le dijo que continuara con su carrera de ingeniero y que dejara el yoga tranquilo. Desikachar se negó a escuchar. Rechazó el trabajo en Delhi, encontró trabajo en una firma local e insistió a su padre que le diera clases.

 Eventualmente Krishnamacharya aceptó. Pero, para asegurarse de que el interés de su hijo era genuino – o para descorazonarlo- Krishnamacharya también fijo la hora de inicio de las clases a las 3:30 de la mañana cada mañana. Desikachar aceptó, pero también puso su propia condición: Nada que tenga que ver con Dios. Un ingeniero pragmático como el no vió la necesidad de la religión. Krishnamacharya respeto la decisión de su hijo e iniciaron las clases con asanas y recitando los Yoga Sutras de Patanjali. Y, como la familia entera vivía en una sola habitación, no les quedo mas remedio, medio dormidos, que sumarse a las clases. Las lecciones continuarían por 28 años aunque ya no tan temprano.

 Durante los años que enseñó a su hijo, Krihsnamacharya continuó refinando su enfoque sobre el Viniyoga, haciendo programas especiales para los enfermos, para las mujeres embarazadas, niños, y por supuesto, para aquellos en la búsqueda de la autorrealización espiritual. Llegó, incluso, a dividir la practica de yoga en tres etapas, representando la juventud, la edad madura y la vejez: Primero, desarrollar fuerza muscular y flexibilidad, segundo, mantener la salud durante los años de trabajo y de sustento de la familia, y finalmente, ir mas allá de la practica física para enfocarse en Dios.

 Desikacachar observó que a medida que iban progresando los estudiantes, Krishamacharya no solo comenzaba a poner énfasis en la practica de asanas mas avanzadas, sino que también, en los aspectos espirituales del yoga. Desikachar se dio cuenta de que su padre sentía que cada accion era en si misma, un acto de devoción, que cada asana debía conducir hacia la calma interior.

 Del mismo modo, el énfasis que ponía Krishnamacharya en la respiración tenia por objeto transmitir implicaciones espirituales, conjuntamente, con beneficios fisiológicos. De acuerdo a Desikachar, Krishnamacharya describía el ciclo respiratorio como un acto de entrega: Inhala y Dios se acerca. Mantén la respiración, y Dios permanece contigo. Exhala, y tu te acercas a Dios Mantén la exhalación, y entrégate a Dios.


Iyengar y Patthabi Jois
Iyengar y Patthabi Jois
 Durante los últimos años de su vida, Krisnamacharya introdujo los cantos vedicos en la practica de yoga, siempre ajustando el numero de versos para que coincidieran con el tiempo que los alumnos debían permanecer en las posturas. Esta técnica puede ayudar a los estudiantes a mantener enfocada la mente y los prepara para la meditación. Cuando Krishnamacharya se inclinaba hacia los aspectos espirituales del yoga, respetaba las creencias individuales. Una de sus mas antiguas estudiantes, Patricia Miller, que enseña hoy día en Washington D.C., recuerda que el dirigía las meditaciones ofreciendo alternativas.

 Instruía a sus alumnos que cerraran sus ojos y observaran el espacio entre las cejas, y luego, decia: Piensa en Dios. Si no en Dios, en el sol. Si no en el sol, en tus padres. Explica Miller que Krishnamacharya exigía solo una condición: Que admitamos que existe un poder mas grande que nosotros mismos.


Preservando un legado.

 Desikachar propaga hoy día el legado de su padre, dirigiendo el instituto Krishnamacharya Yoga Mandiram, en Chennai, India, donde se enseñan todos los diferentes enfoques que tenia Krishnamacharya sobre el yoga y sus escritos son traducidos publicados. Con el tiempo, Desikacahar abrazó toda la gama de las enseñanzas de su padre, incluyendo su veneración por Dios.

 Desikachar, sin embargo, comprende el escepticismo occidental y enfatiza la necesidad de despojar el yoga de sus ataduras hinduistas, de manera que siga siendo un vehículo para toda la gente. La visón del mundo de Krishnamacharya estaba enraizada en la filosofía vedica, la vision del mundo occidental lo está en la ciencia. Versado en ambas, Desikachar ve su rol como el de un traductor, llevando la antigua sabiduría de su padre a oídos modernos.

 El principal propósito de Desikachar y el de su hijo Kausthub, es el compartir esta antigua sabiduría con la próxima generación. Le debemos a nuestros hijos un futuro mejor, dice. Su organización mantiene clases para niños y también para los niños incapacitados. Y, además de publicar historias y guías espirituales con un sabor contemporáneo, Kusthub también esta produciendo videos para demostrar las técnicas, para enseñarle a los jóvenes, usando los métodos inspirados en el trabajo de su abuelo en Mysore.

 Aunque Desikachar paso casi tres décadas como alumno de Krishnamacharya, dice solo haber captado los fundamentos de las enseñazas de su padre. Tanto los intereses como la personalidad de Krishnamacharya semejan un calidoscopio, Yoga era solo una fracción de lo que el sabia. Krishnamacharya también estudio disciplinas como la filología, la astrología y también la música. En su propio laboratorio ayurvedico preparaba formulas en base a yerbas. En India sigue siendo mas conocido como terapeuta que como yogui. También era conocido gourmet, horticulturista y un gran jugador de cartas.

 Pero el conocimiento enciclopédico que, a veces, lo hacia aparecer distante, incluso arrogante en su juventud –intelectualmente intoxicado, como suavemente lo caracteriza Iyengar- con el tiempo creo la necesidad de comunicarse mejor con la gente. Krishnamacharya se dió cuenta de que una parte importante del conocimiento tradicional indio que el atesoraba estaba desaparecido, y decidió abrir su gran reserva de conocimientos a cualquiera con sano interés y suficiente disciplina. Sintió que el yoga tenia que adaptarse al mundo moderno o desaparecer.

 Hay un dicho indio que dice que cada tres siglos nace alguien para reenergizar una tradición. Es posible que Krishnamacharya fuera uno de esos avatares. Teniendo un gran respeto por el pasado, no dudo en experimentar e innovar. Desarrollando y refinando diferentes ángulos, hizo que el yoga fuese accesible a millones de personas.

 Esa difusión y facilitación del yoga a todo el mundo es su mas grande legado. Tan diversas como pueden ser las practicas nacidas del linaje de Krishnamacharya, la pasión y la fe en el yoga siguen siendo la herencia común. El mensaje tácito que proveen sus enseñanzas es que, el yoga no es una tradición estática, es un arte vivo, que respira y crece constantemente, a través de los experimentos y experiencias de cada practicante.





  Aqui te dejo dos vídeos uno trata sobre los rituales durante las celebraciones del centenario de Sri T. Krishnamacharya en noviembre de 1988. Y otro vídeo Primer Homenaje a T Krishnamacharya en 1987 Yoga Samata - Larry Payne, espero que te gusten en esta entrada a mi blog lo quiero compartir con vos. Namaste!











Fuente: Libro "Yoga Makaranda" de Sri T Krishnamacharya, idioma original Tamil.
Fuente: Video www.youtube.com
Fuente: Video www.youtube.com